Asamblea de Votación Electrónica

Hora de publicación: 2:03 am Clasificado en Asociacionismo, Comunicados y escrito por Administrador

Hola:

Nos complace anunciar que la AVE, la Asamblea de Votación Electrónica, comparece a las próximas Elecciones Generales y Elecciones Autonómicas Andaluzas

La AVE se orienta especialmente a los votantes que no han decidido el sentido de su voto o su forma de participar. Se constituye como una Asamblea Virtual, en reunión permanente y accesible desde cualquier lugar.

El compromiso que asume con sus afiliados es el de garantizarles una información independiente, una discusión civilizada y una votación directa trasladada a las cámaras de representación de manera transparente.

Para conseguir estos objetivos, la AVE como partido renuncia a asumir una ideología o programa, así como a participar en el gobierno y a depender de préstamos de entidades financieras.

La AVE representa un nuevo modelo de participación política, como se explica y se debate en su página Web http://laave.org y que se expresa en forma resumida en sus reglas directrices http://laave.org/node/11/

No dudes en visitar nuestra página para interesarte por este nuevo y ambicioso proyecto con el que esperamos revitalizar la participación política en nuestro país.

Sin otro particular, recibe un cordial saludo.

Cualidades esenciales del buen asociado

Hora de publicación: 10:25 pm Clasificado en Asociacionismo y escrito por Jesús Nava

“Nuestra ALCD nació de la convicción de que la democracia, como estado social, forma de gobierno, decisión por mayorías y modo de convivencia (pues todo eso es democracia), es buena para todos. Por eso se propuso como objetivo único conseguir ese ideal no utópico, congregando a cuantos lo sientan de la misma manera. Es una asociación libre, para que hombres y mujeres leales a los grandes principios éticos, puedan trabajar codo con codo, hombro con hombro, por la libertad y la felicidad de España. Y contribuir, de alguna manera, a hacer un mundo mejor y más humano.”

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A vuelapluma, me gustaría bosquejar algunas ideas básicas de psicología grupal, que nos pueden ser útiles en nuestra asociación.

No voy a referirme a los diversos tipos de liderazgo que se pueden ejercer (autoritario, liberal, anárquico o democrático) en un grupo, porque entre nosotros quedó sentado, desde nuestra presentación en Internet, que la ALCD: “No tendrá jefes ni líderes nacionales. Su estructura será local y cada grupo gozará de la máxima autonomía. Sus juntas directivas serán elegidas mediante métodos democráticos”.

La ausencia de jefatura o liderazgo en una asociación suele ser un problema serio, sobre todo en países como España, donde, al carecer de experiencia en el asociacionismo democrático, cuesta dios y ayuda lograr que el dinamismo propio del grupo, guiado por grandes principios en vez de por destructivos líderes carismáticos, genere las dos fuerzas que lo pueden conducir a la madurez: cohesión y progreso. 

Si derribamos barreras y prejuicios, y nos damos la mano, podremos conseguir lo que nos propongamos.

La cohesión sería resultado de la armonía entre las motivaciones individuales y las características o fines de la asociación, de la que brotan fuerzas centrípetas que empujan a los miembros del grupo a permanecer en su seno por simple afinidad.

Por otro lado, las fuerzas que mueven al grupo hacia la meta propuesta determinan su progreso, y dependen, sobre todo, de que los individuos asociados concuerden con los fines colectivos y los entiendan de la misma manera.

Pero estas fuerzas dinámicas, que mueven  a los grupos organizados, sobre todo los pequeños (no estamos hablando, pues, de psicología de masas), están casi siempre al margen de la voluntad y de la conciencia de los individuos que los integran, pues surgen de la interacción de las partes componentes de esa especie de individuo compuesto que constituye una colectividad.

No obstante, los miembros asociados deben ser conscientes de que un buen grupo, o sea, un grupo maduro, sólo puede surgir de la concurrencia de individuos que desean contribuir, voluntaria y libremente, a conformarlo y conducirlo hacia su objetivo.   Leer más »

La lucha política en Internet y en la calle

Hora de publicación: 2:52 pm Clasificado en Análisis, Asociacionismo y escrito por JNA

Son muy diversas las miradas de los intelectuales y los activistas sobre el papel de Internet en el crecimiento y organización de los movimientos sociales. Estas dinámicas no surgen de Internet sino que forman parte de procesos reales en curso, que van descubriendo respuestas prácticas en el uso de la red de redes. Estas acciones son complementarias a la movilización y a las asambleas, marchas, actos públicos, material gráfico, radios y televisiones comunitarias, fotografía, cine, arte político callejero y otras experiencias que centran la actividad en la comunicación y en la imagen, integrando con inteligencia las expresiones escritas, sonoras, visuales y gestuales. Se ponen en práctica distintas formas de desobediencia civil, acciones directas no violentas (bloqueos, ocupación de espacios públicos, ingreso forzado, campamentos, etc.), manifestaciones masivas de fuerte contenido lúdico, dramatizaciones públicas, acciones (in)formativas (clases públicas, radio abierta, seminarios, entrenamientos prácticos sobre métodos de resistencia no violenta a la represión policial), marchas, asambleas, acciones de esclarecimiento popular (escraches, tribunal de justicia popular), enfrentamientos violentos, hackeos y ciberactivismo.”

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La capacidad de organizar una acción común a través del espacio cibernético […] es posible en gran parte por el uso de Internet que permite organizar la acción por vías virtuales.

Internet

Dicha comunicación en tiempo real desde cualquier punto del planeta involucra un salto en la comprensión del tiempo y del espacio. Las identidades y roles sociales que estaban estrechamente relacionados al lugar físico pasan a redefinirse paulatinamente.

Esta incursión en el espacio de los flujos potencia la capacidad organizativa y la generación de alianzas de los movimientos sociales; al mismo tiempo permite articular con éxito la apropiación de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

Son muy diversas las miradas de los intelectuales y los activistas sobre el papel de Internet en el crecimiento y organización de los movimientos sociales. Son igualmente múltiples las visiones en torno a la comunicación y exposición pública. Pero en general se coincide en afirmar que las redes de movimientos se articulan en torno a interrelaciones y flujos de comunicación que combinan la apropiación de Internet con encuentros presenciales y los contactos personales. “Estas dinámicas no surgen de Internet sino que forman parte de procesos reales en curso, que van descubriendo respuestas prácticas en el uso de la red de redes” (León, Burch y Tamayo, 2005, p. 20, versión digital).

Para Naomí Klein Internet “ha configurado a los movimientos sociales a su imagen, imprimiéndoles forma de telaraña; las campañas de comunicación en la web son conexiones complejas y estrechas que las vinculan unas con otras, así como los enlaces que conectan sus sitios”. Internet se constituye entonces como un nuevo campo de lucha para los movimientos sociales y para la acción colectiva. La apropiación de sus instrumentos y beneficios incide en las formas de relación externa e interna del movimiento. En el campo de la comunicación no representa sólo un complemento a los medios tradicionales sino que ofrece oportunidades innovadoras para informar, movilizar y organizar a los nuevos movimientos que surgen en la sociedad.

Noam Chomsky señala al respecto que el uso de Internet, además de facilitar y agilizar la comunicación dentro de los movimientos sociales y entre ellos, se presta para restar el control de los medios establecidos: estos son dos de los nuevos factores más importantes que han surgido en los últimos veinte años.

Internet ofrece al activismo social nuevas herramientas de intervención política como las campañas virtuales, el correo electrónico, grupos de discusión, foros, boletines, manifiestos on line, portales colectivos, sites de las organizaciones y agencias de información alternativa. Estas acciones son complementarias a la movilización y a las asambleas, marchas, actos públicos, material gráfico, radios y televisiones comunitarias, fotografía, cine, arte político callejero y otras experiencias que centran la actividad en la comunicación y en la imagen, integrando con inteligencia las expresiones escritas, sonoras, visuales y gestuales.

Se ponen en práctica distintas formas de desobediencia civil (muy utilizada por el movimiento por los derechos cívicos), acciones directas no violentas (bloqueos, ocupación de espacios públicos, ingreso forzado, campamentos, etc.), manifestaciones masivas de fuerte contenido lúdico, dramatizaciones públicas, acciones (in)formativas (clases públicas, radio abierta, seminarios, entrenamientos prácticos sobre métodos de resistencia no violenta a la represión policial), marchas, asambleas, acciones de esclarecimiento popular (escraches, tribunal de justicia popular), enfrentamientos violentos, hackeos y ciberactivismo.

La organización de las actividades reposa en redes horizontales; se promueven acciones autónomas, descentralizadas y creativas que sumen adhesión y apoyo activo a la protesta. En su accionar se obtienen intervenciones efectivas y un gran impacto informativo. La coordinación entre grupos y países (y la organización de la participación activa) se realiza a través de las distintas herramientas de Internet.

La red de comunicación electrónica sustenta a las redes de lucha global, de manera que ésta no sólo se concentra en el enfrentamiento real, sino que también pasa a un plano simbólico. Como los movimientos se ven obligados a superar la frontera mediática, la visibilidad del conflicto es tan importante como su enfrentamiento. Se adopta asimismo estrategias de propaganda incorporando lemas que hacen a las características globales y universales de su lucha:

* Estamos en todas partes.

* ¡Que nuestra resistencia se tan global como la del capital!

* Justicia global.

* Otro mundo es posible.

Se pone en práctica -en suma- una determinada estética de la protesta donde se destacan los símbolos de cada movimiento o la red de movimientos. Se utiliza un logo particular, con colores y diseños que se hacen visibles en la web, en la calle y en todos los lugares donde el movimiento se da cita.

[Publicado simultáneamente en Mundo Libre Digital, 20/01/2008]

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INTERNET Y LUCHA POLÍTICA, LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA RED. S. L. Martínez, A. Marotias, L. Marotias, G. Movia. clavesparatodos@capin.com.ar

Atrapados en la Red

Hora de publicación: 1:30 am Clasificado en Asociacionismo, Opinión y escrito por Jesús Nava

“Jamás ningún movimiento, fuera político o religioso, llegó a ser algo sin una doctrina clara y unos pioneros que la difundieran con pasión y devoción. Nunca pretendí que todos los adheridos a la ALCD tuvieran semejante arrojo y decisión. Para eso hace falta un carácter muy especial y sentir, como Paine, Jefferson o Tocqueville, adoración por la libertad. Yo no he venido a este mundo para ser servido, sino para servir, y aunque no tengo ego alguno que satisfacer, sí me quedan algunos servicios que prestar. Entre ellos, contribuir de algún modo a animar, asociar y organizar a todas las buenas personas que pueda, a fin de construir un mundo bueno y una nueva sociedad. Así pues, si he de gastar mi pólvora -y lo que me resta de vida- en algo útil,  no será precisamente en montar una fiesta de fuegos artificiales para entrenimiento y regocijo de espectadores ávidos de ruido y humo, sino para intentar tomar la Bastilla de la opresión, empleando la que me sobre en celebrar la libertad.”

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Estimados compañeros:

Como decíamos ayer… No, no hace falta ser un apóstol de la democracia para pertenecer a la ALCD, pero para instaurarla y difundirla, sí. Jamás ningún movimiento, fuera político o religioso, llegó a ser algo sin una doctrina clara y unos pioneros que la difundieran con pasión y devoción, casi siempre arriesgando vidas y haciendas.

Atrapado en la red

Nunca pretendí que todos los adheridos a nuestro ideario tuvieron semejante arrojo y decisión. Para eso hace falta un carácter muy especial y sentir, como Paine, Jefferson o Tocqueville, adoración por la libertad. Pero si hoy, en España, en un ambiente de tolerancia política y libertades civiles, no nos ponemos de acuerdo al menos seis o siete demócratas -a ser posible con cierta resonancia social o al menos capaces de conseguirla-, para presentarla, legalizarla y echarla a rodar, jamás saldremos de la “red” en la que estamos atrapados. La ALCD seguirá siendo una asociación virtual, pero no real.

Cuando hace casi dos años empecé a escribir de política en Filosofía Digital, ni se me pasó por la cabeza que pudiéramos llegar tan lejos. Ni que algún día, por ejemplo, podría trabajar mano a mano con mi admirado, durante años, García-Trevijano (y distanciarme de él en menos de un mes). A decir verdad, al principio  de mi aventura digital ni siquiera me interesaba demasiado escribir de política. Y, sin embargo, aunque no pasaremos a los libros, hemos hecho un poco de historia. Una historia leve, pero no anodina, de la que personalmente me siento muy orgulloso, y de la que todos vosotros formáis parte.

Pero si, en esta segunda fase, no estamos dispuestos a poner nuestra cara en una presentación en sociedad, especialmente los más conocidos, estaremos condenados para siempre a vagar por Internet como almas en pena, a la manera de un movimiento fantasma. Para esto, como comprenderéis, no hacen falta estatutos ni asociación de ciudadanos. Basta y sobra con un blog, un portal y un foro. Y eso ya lo tenemos. Lo que no tenemos ahora son varias de las personas claves con las que contábamos para presentar la asociación ante los ciudadanos y los medios de comunicación.

Desde luego, hay otra posibilidad: dejar que la ALCD sea un simple foro cultural para debatir sobre la democracia, aunque no sea lo que se pretendió al iniciarla. Me pareció que podíamos derivar por ahí y, por eso, en su momento, di un toque de atención. Porque fijaos, por favor, lo lejos que estaba mi propósito de que todo quedara en algo cultural que, incluso en el ideario, se hablaba de palabras mayores, como la desobediencia civil o la resistencia pasiva, para luchar por la democracia. Incluso expresamos nuestra confianza de que de la ALCD, y asociaciones similares, saldrían “los más honestos representantes del pueblo en la venidera democracia”.

No sé cómo ni cuándo se podrá conquistar la libertad democrática en España, pero sí sé que ningún camino nos conducirá hasta ella sin lucha y sacrificios. Desde luego, si no hay españoles suficientes dispuestos a luchar, no llegará nunca, porque nadie nos la va a conceder graciosamente. Entre cosas, porque una libertad otorgada no será nunca la verdadera libertad, sino un disfraz nuevo de la vieja tiranía, que aflojará las riendas con que tiene embridado al pueblo, pero sin soltarlas jamás.

Ni me retiro de la lucha por la democracia ni me desvinculo de sus principios. La ALCD contará siempre conmigo aunque quede reducida a un foro para hablar y debatir sobre democracia. No me considero con derecho a pedir a nadie más de lo que puede dar. Y algunos de vosotros sabéis que he sido especialmente sensible a vuestras circunstancias personales. De hecho, nunca he pedido nada a nadie, excepto que atendierais a vuestros estudios, trabajos o familias antes que a la política. Cada cual se ha vinculado y comprometido libremente como ha querido.

Pero comprended, por favor, que si vais a debatir sobre la conversión de la asociación en otra cosa diferente a lo que quise desde el principio que fuera, yo no participe en el debate, aunque aceptaré sus resultados si son tomados por una mayoría significativa. Sé que parece una locura, pero mis esfuerzos estarán dirigidos a intentar realizar los mismos objetivos por los que la ALCD suspira en Internet. Aunque aún no sepa si tal cosa será posible con los medios que he proyectado, estoy seguro de no lo será si nos condenamos a nosotros mismos a hablar o escribir siempre y no hacer nada. 

Respeto el punto de vista de cada uno de vosotros, hasta donde lo he podido conocer. Y creo que lo comprendo. Respetad y comprended el mío. Hace ya mucho tiempo que he atravesado el ecuador de mi hipotética esperanza de vida. Mi vida personal está colmada. Mis metas espirituales alcanzadas. Yo no he venido a este mundo para ser servido, sino para servir, y aunque no tengo ego alguno que satisfacer, sí me quedan algunos servicios que prestar. Entre ellos, contribuir de algún modo a animar, asociar y organizar a todas las buenas personas que pueda,  a fin de construir un mundo bueno y una nueva sociedad.

Así pues, si he de gastar mi pólvora -y lo que me resta de vida- en algo útil,  no será precisamente en montar una fiesta de fuegos artificiales para entrenimiento y regocijo de espectadores ávidos de ruido y humo, sino para intentar tomar la Bastilla de la opresión, empleando la que me sobre, eso sí, en celebrar la libertad.

De cualquier modo, espero que acabéis pronto con la agonía del blog y de la propia asociación, y toméis una decisión, entre todos, sobre su futuro, ya para rematarlos ya para reanimarlos. En caso contrario, como administrador del blog e iniciador de la ALCD, me veré obligado a tomarla yo. Prefiero que los malevolentes nos consideren unos pretenciosos, que iniciamos una gran obra que fuimos incapaces de culminar, a que, viendo las ruinas de nuestra asociación, los benevolentes se desesperen pensando que la democracia en España y en el mundo es, hoy por hoy, un sueño inalcanzable. No quiero que la ALCD sea otro intento fallido más en la historia del asociacionismo español, sino que, a lo sumo, quede como un buen proyecto que tomó un camino equivocado.

Suerte con vuestros problemas personales y vuestra travesía hacia la democracia. Un abrazo para todos.

Free Burma

Hora de publicación: 8:30 am Clasificado en Asociacionismo, Noticias y escrito por Manuel Lissén


Free Burma!

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