A partir de ahora, seguiré mi propio proyecto político
“Lo que ha ocurrido no ha sido precisamente sino una confirmación de mis temores: la ALCD nunca pasará a la acción ciudadana y quedará atrapada en la Red. Si queréis que siga siendo una asociación virtual o un foro de debate, me parece bien, pero ya no será la ALCD que yo inicié. Porque siempre pensé que, una vez debatido nuestro ideario, principios y carta de presentación, ya era hora de pasar de la virtualidad de Internet a la realidad social y ciudadana, asumiendo en serio un compromiso real con la democracia. Es decir, presentarnos en algún lugar de España, como asamblea nacional, dar a conocer nuestro ideario a la sociedad, y empezar a constituir asambleas locales, provinciales o regionales de la ALCD (de acuerdo con los estatutos pertinentes). Yo seguiré a partir de ahora -como ya anuncié- mi propio proyecto político. Seguramente tampoco llegará a cuajar. Pero, al menos, dejaré desgranados y concretados los grandes principios de una asociación política por la democracia. Muchas veces uno es el que siembra y otro el que cosecha, porque a la semilla, si cae en terreno abonado, también le lleva su tiempo crecer y madurar hasta dar fruto.”
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Parece bastante evidente que nuestro proyecto de asociación está en un punto muerto, si no muerto definitivamente. Al menos la mitad de los adheridos están implícita o explícitamente desvinculados.
Quiero, antes de plantearme el dar alguna explicación personal a quienes han seguido con más o menos interés el nacimiento y desarrollo de la ALCD, ponerme en contacto con vosotros para solicitaros que, sea por correo electrónico sea en el foro, procedáis a debatir el futuro de la ALCD fuera de Internet, es decir, en la sociedad, o si definitivamente optáis por convertirla en lo único que ha sido hasta ahora: una asociación virtual de escritores o comentaristas para debatir de democracia, etapa inevitable, ya que nació en Internet, pero transitoria, puesto que se presentó como una asociación ciudadana. Yo no intervendría en ese debate, aunque lo seguiría con interés.
Si en mis anteriores comunicaciones no he sido todo lo claro que hubiera querido, fue para no ofender ni desanimar a nadie, pues sé lo susceptible que es el individuo común a las críticas, aunque sean justas. Pero, a pesar de mis precauciones, parece como si mi toque de atención, recordando a todos el rumbo y el objetivo final de la ALCD, hubiera generado precisamente lo que quería evitar.
Si mi preocupación hubiera sido infundada, habría sido fácil tranquilizarme. Pero lo que ha ocurrido no ha sido precisamente sino una confirmación de mis temores: la ALCD nunca pasará a la acción ciudadana y quedará atrapada en la Red. Si queréis que siga siendo una asociación virtual o un foro de debate, me parece bien, pero ya no será la ALCD que yo inicié.
Porque siempre pensé que, una vez debatido nuestro ideario, principios y carta de presentación, ya era hora de pasar de la virtualidad de Internet a la realidad social y ciudadana, asumiendo en serio un compromiso real con la democracia. Es decir, presentarnos en algún lugar de España, como asamblea nacional, dar a conocer nuestro ideario a la sociedad, y empezar a constituir asambleas locales, provinciales o regionales de la ALCD (de acuerdo con los estatutos pertinentes).
En su momento ya asumí -aunque también confesé que fue un error de novato- que la ALCD no debería conformarse como un partido o una asociación política, pero sí, al menos, como una asociación de ciudadanos con un objetivo político. Así consta en sus estatutos, desde el principio.
Yo seguiré a partir de ahora -como ya anuncié- mi propio proyecto político. Seguramente tampoco llegará a cuajar. Pero, al menos, dejaré desgranados y concretados los grandes principios de una asociación política por la democracia, aunque sólo sea para extraer algún provecho colectivo del tiempo que he dedicado -y en modo alguno considero perdido- a la filosofía política durante más de un año. Muchas veces uno es el que siembra y otro el que cosecha, porque a la semilla, si cae en terreno abonado, también le lleva su tiempo crecer y madurar hasta dar fruto.
No abandono la ALCD, la apoyaré siempre en la medida en que me sea posible, pero siempre y cuando ella siga apoyando inequívocamente el ideario que la alumbró. Esta es mi única condición. Espero que entendáis mi postura.
Un cordial saludo para todos.
P.D.- Conservaba esta carta, en estado de borrador, desde el 27 de octubre. Os la envío ahora (29/12/07) a todos al tiempo que publico un artículo en el blog titulado ATRAPADOS EN LA RED. El blog está parado y la ALCD en un punto muerto. Tenemos que hacer algo. Y este correo, junto el texto publicado en el blog, forma parte de lo que yo he creído que debía hacer.
Aprovecho para desearos a todos un feliz -y más libre- año 2008. Recibid un fuerte un abrazo.
