La vulgar sabiduría democrática

Hora de publicación: 7:40 pm Clasificado en Artículos y escrito por Jesús Nava

“Ni yo ni los míos convencemos con argumentos, comparaciones, versos, convencemos con nuestra presencia. ¡Camarada, te extiendo la mano, te doy mi amor, que es más precioso que el dinero, me entrego yo a ti, antes que entregarte el sermón o la ley. ¿Te entregarás a mí? ¿Quieres viajar conmigo? ¿Nos adherimos el uno al otro toda nuestra vida?”

Rompo la tónica de los artículos que he ido publicando aquí, siempre sobre política, estrategias y tácticas, para introducir hoy un enlace a unos versos extraordinariamente bellos y lúcidos de Walt Whitman que he publicado en Filosofía Digital bajo el título: “Desde esta hora me declaro libre”.

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Esclarecer hombres libres

Hora de publicación: 4:21 pm Clasificado en Artículos y escrito por Filosofia Digital

“Esclarecer hombres libres es despertar su coraje, es impedir que este coraje se convierta en escollo para su libertad. Y aunque yo no hubiera hecho otra cosa que desvelar las trampas, que refutar tantas falsas ideas y tan malos principios, que detener los arrebatos de un entusiasmo peligroso, yo habría hecho avanzar el espíritu público y servido a la patria. El verdadero medio de dar testimonio de respeto por el pueblo no es adormecerlo, alabando su fuerza y su libertad, sino defenderlo, inmunizarlo contra sus propios defectos. Porque incluso el pueblo tiene defectos. Nadie nos ha dado una más justa idea del pueblo que Rousseau, porque nadie lo ha amado tanto. “El pueblo quiere siempre el bien, pero no siempre lo ve”. El pueblo quiere el bien porque el bien público es su interés, porque las buenas leyes son su salvaguardia: sus mandatarios no lo quieren siempre, porque ellos quieren volver la autoridad que él les ha dado en provecho de su orgullo.”

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Decís que yo desanimo a la nación. Por el contrario, yo la esclarezco. Esclarecer hombres libres es despertar su coraje, es impedir que este coraje se convierta en escollo para su libertad. Y aunque yo no hubiera hecho otra cosa que desvelar las trampas, que refutar tantas falsas ideas y tan malos principios, que detener los arrebatos de un entusiasmo peligroso, yo habría hecho avanzar el espíritu público y servido a la patria.

NUESTRA PASIÓN DOMINANTE: HE AHÍ EL SECRETO DEL CORAZÓN HUMANO

También habéis dicho que yo había ultrajado  a los franceses dudando de su coraje y de su amor a la libertad. No, no es del valor de  los franceses de lo que desconfío. Lo que temo es la perfidia. Si la tiranía los ataca abiertamente, ellos son invencibles. Pero el coraje es inútil contra la intriga.

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Habéis dicho que os ha sorprendido oír a un defensor del pueblo calumniar y despreciar al pueblo. Ciertamente no me esperaba semejante reproche. En primer lugar sabed que no soy un defensor del pueblo; jamás he pretendido ese título fastuoso. Soy del pueblo, nunca he sido otra cosa y no quiero ser otra cosa. Desprecio a cualquiera que pretenda ser algo más.

Si hay que decir más, confesaré que no he comprendido jamás por qué se dan nombres pomposos a la fidelidad constante de aquellos que no han traicionado su causa. ¿Es un medio de proporcionar una excusa a aquellos que la abandonan, presentando la conducta contraria como un esfuerzo de heroísmo y de virtud? No, no es nada de eso; no es más que el resultado natural del carácter de todo hombre que no se haya degradado.

El amor a la justicia, a la humanidad, a la libertad es una pasión como otra. Cuando domina, se le sacrifica todo; cuando se ha abierto el alma a pasiones de otra especie, como la de sed de honores o de oro, se le inmola todo, la gloria, la humanidad, el pueblo y la patria. Ahí está el secreto del corazón humano. Ahí está la diferencia entre el crimen y la probidad, entre los tiranos y los benefactores del país. Leer más »

El ciudadano indefenso

Hora de publicación: 10:07 am Clasificado en Artículos, Opinión y escrito por Luis I. Gómez

“La democracia es una forma incómoda de Estado. Incómoda para los ciudadanos, obligados a informarse y participar activamente en la vida socio-política de su Estado si quieren coparticipar de forma responsable en la toma de decisiones. Ello supone una gran inversión de tiempo y un profundo sentido de la responsabilidad. Más incómoda es para los gobernantes. El ciudadano vota a sus representantes, puede retirarles su confianza, incluso en algunos Estados decide directamente sobre las leyes. ¡Qué molesto! Es preferible gobernar súbditos sumisos y temerosos que ciudadanos conscientes de su responsabilidad. Por ello es necesario convertir al pueblo en una masa voluntariosa de siervos, con todos los derechos sobre el papel, pero incapaces de reclamarlos como suyos. Para ello se ha de desarmar al ciudadano. Los hombres desarmados caen en la indefensión, son temerosos y acuden al Estado buscando la solución a sus miedos.”

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El vencedor siempre desarma al vencido. Ha de ser así, pues ha de evitarse la venganza del vencido y su sumisión sólo es posible si se le imposibilita un rearme.

Desde los tiempos antiguos se ha repetido este esquema; los griegos, los romanos lo practicaban de forma totalmente consecuente pues, de lo contrario, toda victoria hubiese sido en balde. Nada ha cambiado y las últimas guerras así nos lo muestran. En ocasiones funciona, en otras no. No olvido que en 1918 no funcionó. Recuerden.

El Señor tiene las armas, el vasallo no, no se le está permitido. En una democracia las armas son los votos y no hay señores y vasallos pues todos tienen voz y voto. Democracia es el gobierno del pueblo: la ley, el derecho, la violencia para imponerlos emanan del pueblo. Día a día, mes a mes. Esa es la teoría.

La democracia es una forma incómoda de estado. Incómoda para los ciudadanos, obligados a informarse y participar activamente en la vida socio-política de su estado si quieren coparticipar de forma responsable en la toma de decisiones. Ello supone una gran inversión de tiempo y un profundo sentido de la responsabilidad. Más incómoda es para los gobernantes. El ciudadano vota a sus representantes, puede retirarles su confianza, incluso en algunos estados decide directamente sobre las leyes.
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¿Sabemos realmente lo que es la democracia? (y 2)

Hora de publicación: 2:23 pm Clasificado en Artículos, Opinión y escrito por Manuel Lissén

El otro día terminé la primera parte de este artículo con una sentencia que me parece terriblemente grave: los tiranos del mundo moderno se denominan “demócratas”.

Hubo un tiempo en el que los comunistas y los fascistas se reían de la democracia y cuando les preguntaban acerca de su condición política respondían con sarcasmo: “¿Demócrata yo? No, gracias.” Pero la sensación de fortaleza de las ideologías se ha desvanecido lo suficiente como para que las propias ideologías tengan que vestirse de demócratas: eurocomunistas, liberalconservadores, socialdemócratas, verdes… y, sin embargo, para todas las ideologías la democracia es un medio a través del cual conseguir un fin, ya sea éste la dictadura del proletariado, la justicia socialista, la liberación del mercado del control de los estados…

La democracia es un concepto instrumentalizado, un útil al servicio de los partidos políticos. Como nadie sabe realmente lo que es la democracia, los partidos imponen SU propia versión de la democracia, conlleve ésta la abolición del estado, la restricción de la propiedad o de las libertades civiles, la anulación del individuo, la manipulación social a través de los medios y lo que venga por delante. Así vista, la democracia es un concepto vaporoso que sirve para difuminar los auténticos propósitos de quienes la codician, pero no tiene nada de auténtico; nada por lo que luchar.
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¿Sabemos realmente lo que es la democracia? (1)

Hora de publicación: 10:03 am Clasificado en Artículos, Opinión y escrito por Manuel Lissén

“Democracia” es una palabra tan antigua como Europa y, sin embargo, ni dos mil años largos han sido tiempo suficiente como para que la civilización occidental se haya formado un concepto sólido – ni tan siquiera elemental – de lo que representa su mayor avance en el terreno de la organización social.

¿Qué es la democracia? (…¿Y tú me lo preguntas?)

¿La democracia es, a lo mejor, un ideal, un principio? ¿Es sólo un conjunto de normas y precauciones? ¿Puede existir democracia allá donde la población no sabe lo que es la democracia? ¿Es la democracia estructural – o formal – suficiente?
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