LA DEMOCRACIA, por George Santayana

Hora de publicación: 9:10 pm Clasificado en DEMOTECA y escrito por Jesús Nava

“La democracia social es la democracia de Arcadia, de Suiza y de los pioneros norteamericanos. De esas comunidades se podría decir que poseen asimismo un gobierno democrático, pues todo es en ellas naturalmente democrático. No hay aristocracia, no hay prestigio, sino una inteligente propensión a prestarse ayuda y a realizar en común todo cuanto se haga, no tanto bajo la dirección de un jefe como guiándose por una especie de instinto de colaboración y de contagiosa simpatía. En otras palabras, rige ese gobierno supremamente democrático: la total ausencia de gobierno. La democracia política, por su parte, es un producto tardío y artificial. Surge merced a una gradual extensión de los privilegios aristocráticos, a través de la rebelión contra los abusos y en respuesta a la inquietud experimentada por el pueblo. La democracia social es un ideal ético general, tendente a la igualdad y a la fraternidad humanas, e incompatible en su forma radical con instituciones tales como la familia y la propiedad hereditaria. Por el contrario, el gobierno democrático es un simple medio para alcanzar un fin, un expediente para el mejor y más fácil gobierno de ciertos Estados en determinadas situaciones. No involucra ideales de vida especiales; es una cuestión de política“.

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¿Por qué todos los gobiernos destruyen la libertad y los derechos humanos?

Hora de publicación: 11:39 am Clasificado en DEMOTECA y escrito por Thomas Jefferson

“¿Qué ha destruido la libertad y los derechos del hombre en todos los gobiernos que han existido debajo del sol? La generalización y concentración de todos los cuidados y poderes. Creo sinceramente que si el Todopoderoso no ha decretado que el hombre no ha de ser jamás libre (y creer tal cosa es una blasfemia), el secreto residirá en hacerle depositario de los poderes que le conciernen, en la medida en que es competente para su ejercicio, y en delegar únicamente lo que escapa a su competencia, mediante un proceso sintético, a órdenes cada vez más altos de funcionarios, de forma que se confíen menos poderes cuanto más oligárquicos sean los fiduciarios”. 

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No, amigo mío, la forma de tener un gobierno bueno y seguro no es confiárselo todo a uno, sino dividirlo entre todos, atribuyendo a cada uno exactamente las funciones para las que es competente.

EL VERDADERO SISTEMA DE EQUILIBRIO Y CONTROL DEL GOBIERNO

Confíese al gobierno nacional la defensa de la nación, y sus relaciones exteriores y federales; a los gobiernos de los Estados los derechos civiles, las leyes, la policía y la administración de lo que en general concierne al Estado; a los condados los asuntos locales de los condados, y que cada distrito municipal gobierne sus intereses en sus propios límites.

Todo irá mejor dividiendo y subdividiendo estas repúblicas, desde la gran república nacional hasta sus últimas subordinadas, culminando en la propia administración de las tierras de cada uno y sometiendo a cada uno lo que pueda supervisar con sus propios ojos.

Hitler en el infierno, por Grosz, 1944. ¿De qué sirven las condenas y lamentaciones? ¿No sería mucho más sensato evitar la concentración del poder en manos de unos cuantos y confiarlo a la participación y vigilancia de todo pueblo?

¿Qué ha destruido la libertad y los derechos del hombre en todos los gobiernos que han existido debajo del sol? La generalización y concentración de todos los cuidados y poderes en su órgano, ya fuera el de los autócratas de Rusia o los de Francia o el de los aristócratas de un senado veneciano.

Y creo sinceramente que si el Todopoderoso no ha decretado que el hombre no ha de ser jamás libre (y creer tal cosa es una blasfemia), el secreto residirá en hacerle depositario de los poderes que le conciernen, en la medida en que es competente para su ejercicio, y en delegar únicamente lo que escapa a su competencia, mediante un proceso sintético, a órdenes cada vez más altos de funcionarios, de forma que se confíen menos poderes cuanto más oligárquicos sean los fiduciarios.

Las repúblicas elementales de los distritos municipales, las repúblicas de los condados, las repúblicas de los Estados y la república de la Unión constituirían una graduación de autoridades, sustentada cada una en una ley como fundamento, poseedora cada una de su porción delegada de poderes, que constituiría a su vez un verdadero sistema de equilibrio y control del gobierno. Leer más »

La representación injertada en la democracia

Hora de publicación: 8:15 pm Clasificado en DEMOTECA y escrito por Thomas Paine

“Si se mantiene, pues, la democracia como base, y se rechazan los sistemas corruptos de la monarquía y la aristocracia, se presenta naturalmente el sistema representativo. La democracia simple era la sociedad que se gobernaba a sí misma sin la ayuda de medios secundarios. Al injertar la representación en la democracia, llegamos a un sistema capaz de abarcar y confederar todos los diversos intereses y todas las extensiones de territorio y de población. El sistema representativo difunde tal cantidad de conocimientos por toda la nación, acerca del tema del gobierno, que destruye la ignorancia e impide el engaño. Las artimañas cortesanas son inútiles en ese terreno. Las naciones no pueden tener secretos, y lo que las cortes, igual que los individuos, guardan en secreto son siempre sus defectos. En el sistema representativo, debe aparecer públicamente el motivo de todo. Cada hombre es propietario del gobierno, y considera que es parte necesaria de sus asuntos comprenderlo. Se refiere a su interés, porque afecta a su propiedad. Examina el costo y lo compara con las ventajas, y por encima de todo no adopta la costumbre servil de seguir a los que en otros gobiernos se llaman DIRIGENTES.”

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Si se remite uno a la democracia original, se obtienen los verdaderos datos de los cuales puede comenzar el gobierno en gran escala. Es incapaz de extensión, no por su principio, sino por lo inconveniente de su forma, y la monarquía y la aristocracia los son por su incapacidad. Si se mantiene, pues, la democracia como base, y se rechazan los sistemas corruptos de la monarquía y la aristocracia, se presenta naturalmente el sistema representativo, que remedia a la vez los defectos de la democracia simple en cuanto a la forma y la incapacidad de los otros dos en cuanto al conocimiento.

LA DEMOCRACIA SIMPLE ERA LA SOCIEDAD QUE SE GOBERNABA A SÍ MISMA; CON REPRESENTACIÓN, ATENAS HUBIERA SUPERADO SU PROPIA DEMOCRACIA

La democracia simple era la sociedad que se gobernaba a sí misma sin la ayuda de medios secundarios. Al injertar la representación en la democracia, llegamos a un sistema capaz de abarcar y confederar todos los diversos intereses y todas las extensiones de territorio y de población, y ello además con ventajas tan superiores al gobierno hereditario como tiene la república de las letras con respecto a la literatura hereditaria.

Pericles ante la asamblea de atenienses. Dice Paine que si Atenas hubiera conocido la representación, hubiera perfeccionado su propia democracia.

En este sistema se funda el gobierno americano. Es la representación injertada en la democracia. Ha fijado la forma mediante una escala paralela en todos los casos a la extensión del principio. Lo que en Atenas había en miniatura, en América existía en grandes dimensiones. La una fue la maravilla del mundo antiguo; la otra se está convirtiendo en la admiración y el modelo del actual. Es la forma de gobierno más fácil de comprender de todas, y la más deseable en la práctica, y excluye al mismo tiempo la ignorancia y la inseguridad del modo hereditario y los inconvenientes de la democracia simple.

Es imposible concebir un sistema de gobierno capaz de actuar sobre tal extensión de territorio, y sobre tal círculo de intereses, como el que produce inmediatamente el funcionamiento de la representación. Francia, pese a lo grande y populosa que es, no es sino una mota en la capacidad del sistema. Este es preferible a la democracia simple incluso en los territorios pequeños. De haber tenido Atenas representación, habría superado su propia democracia.

Lo que se llama gobierno o, mejor dicho, lo que deberíamos concebir que es el gobierno, no es sino un centro común en el que se unen todas las partes de la sociedad. Esto no se puede lograr por ningún otro método que sea tan conducente a los diversos intereses de la comunidad como es posible mediante el sistema representativo. Concentra los conocimientos necesarios para los intereses de las partes y del todo. Sitúa al gobierno en un estado de constante madurez. Como ya se ha observado, nunca es joven y nunca es viejo. No está sometido a la puerilidad ni a la senilidad. Nunca está en la cuna ni anda con  muletas. No admite una separación entre conocimiento y poder, y es superior, como siempre debería ser el gobierno, a todos los accidentes del hombre individual, y, por ende, es superior a eso que se llama monarquía. Leer más »

Republicanismo democrático o universalizar la libertad

Hora de publicación: 11:22 am Clasificado en DEMOTECA y escrito por Andres de Francisco

“Robespierre, uno de los más odiados políticos de todas las derechas habidas, cosa comprensible, y de los más olvidados de casi todas las izquierdas, cosa mucho menos justificable, decía: “La primera ley social es, pues, la que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios de existir”. Porque sin esos medios de existencia, no hay esperanza alguna de libertad real para esa muchedumbre de trabajadores sin propiedad, no hay esperanza alguna de democracia. Las libertades liberales sirven de poco a los millones de excluidos de esta sociedad del éxito, a los que buscan empleo sin encontrarlo, a los que se humillan por mantenerlo, a los no llegan a fin de mes o a los que –cada vez más- malviven (o mueren) en condiciones infrahumanas. Los derechos formales, desconectados de los recursos materiales, de las condiciones reales de existencia social, no garantizan la libertad de los muchos. Y el programa del minoritario republicanismo democrático se resume en lo siguiente: universalizar la libertad. Pero la libertad como no dominación, en la sociedad y en el Estado”.

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Desde sus orígenes atenienses, la tradición histórica de la izquierda ha entendido por democracia el gobierno de los pobres, en el bien entendido que el pensamiento político antiguo consideraba “pobres” no a nuestros “sin techo”, a nuestros “pobres de solemnidad” que viven de la limosna ajena y la cristiana caridad, sino a los que no tienen propiedad o si la tienen es escasa, es decir, al trabajador asalariado, al que tiene que trabajar para vivir (precisamente porque carece de rentas de propiedad).

Residuo onírico del pobre desdichado, por Pepe Valera.

Esos “pobres”, en el mundo antiguo pero, más aún, en nuestro mundo actual, son mayoría y, precisamente por eso, por democracia siempre se ha entendido el gobierno de la mayoría. Esta afirmación no tolera la permuta de los factores. Puesto que los pobres son mayoría, la democracia es el gobierno de esta mayoría, pero si los pobres fueran minoría, la democracia seguiría siendo el gobierno de los pobres y, en ese caso, de la minoría.

LA DISTRIBUCIÓN DE LA PROPIEDAD ES EL CRITERIO QUE DEFINE LA NATURALEZA DEL RÉGIMEN POLÍTICO

Esta era la visión (desgraciadamente a veces olvidada) del gran Aristóteles en la obra maestra que es la Política: “Lo que diferencia la democracia y la oligarquía entre sí es la pobreza y la riqueza. Y necesariamente, cuando ejercen el poder en virtud de la riqueza, ya sean pocos o muchos, es una oligarquía, y cuando lo ejercen los pobres, es una democracia.” La distribución de la propiedad es pues el criterio que decide la naturaleza del régimen político. E insistimos: por democracia debe entenderse –y así se ha entendido hasta muy bien entrado el siglo XX- el gobierno de los excluidos de la propiedad, de la riqueza social productiva, de los medios de producción.

Democracia, pues, fue aquel régimen político que emancipó a las clases subalternas de la sociedad, a las clases trabajadoras, tradicionalmente excluidas por las oligarquías del gobierno de la cosa pública y aun de la misma sociedad civil. La tradición de izquierda, y el marxismo genuino no es excepción, engancha precisamente con esa tradición emancipadora: cuando Marx acuña el concepto de “dictadura del proletariado” no está pensando más que en un régimen de autodeterminación política de las clases trabajadoras. Que eso se terminara convirtiendo en la dictadura, primero de un partido único, y luego de un solo hombre, es ya la historia de la traición a una idea y a una praxis política. Leer más »

Una oligarquía o monarquía constituye una traición al pueblo y a la humanidad

Hora de publicación: 6:15 pm Clasificado en DEMOTECA y escrito por Thomas Jefferson

“Las necesidades que disuelven un gobierno no transfieren su autoridad a una oligarquía o monarquía. Al contrario, devuelven al pueblo los poderes por él delegados, dejando que sus individuos decidan por sí mismos. Puede ofrecérseles un líder, pero no es admisible que él se imponga o que se lo impongan al pueblo. ¿Acaso era nuestro Estado el único carente de virtud, hasta el extremo de que el miedo se adueñara de los corazones de los ciudadanos para convertirse en el motivo principal de sus desvelos y el principio de su gobierno? Este simple pensamiento constituye traición al pueblo, traición a la humanidad en general, pues fortalece para siempre las cadenas que inclinan sus cabezas, proporcionando a sus opresores una prueba -que habrían pregonado por todo el universo- de la imbecilidad del gobierno republicano”.

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Al enumerar los defectos de la Constitución sería erróneo incluir allí lo que sólo es error de personas específicas. Siendo angustiosas nuestras circunstancias entonces, en diciembre de 1776 se propuso en la cámara de delegados crear un dictador, provisto con todos los poderes legislativos, ejecutivos y judiciales, civiles y militares, con derecho de vida y muerte sobre nuestras personas y propiedades. Y en junio de 1781, nuevamente afligidos por la calamidad, se repitió la misma proposición, faltando sólo unos pocos votos para que fuese aprobada.

José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

QUIEN LUCHE POR PURO AMOR A LA LIBERTAD, SE SENTIRÁ CONSTERNADO ANTE LA TRAICIÓN DE LOS OLIGARCAS

Quien haya entrado en esta lucha por un puro amor a la libertad y una sensibilidad ante derechos conculcados, decidiendo hacer cualquier sacrificio y exponerse a cualquier peligro para lograr el restablecimiento de tales derechos sobre una base firme, sin querer gastar su sangre y substancia en el torcido propósito de cambiar esta materia por otra, sino poner el gobierno en una pluralidad de manos elegidas por su propia decisión, de manera que nunca la voluntad corrupta de un hombre pueda en el futuro oprimirle, se sentirá consternado al saber que una parte considerable de esa pluralidad ha mediado en la rendición de todos los derechos a uno solo, entregándole al poder de una monarquía despótica como alternativa al de una monarquía limitada. ¡Hasta qué punto hemos de considerar abusados y traicionados sus esfuerzos si sigue siendo posible que por una sola votación se vea postrado a los pies de un hombre!

En nombre de Dios, ¿de dónde pretenden heredar esta competencia? ¿De nuestras leyes antiguas? Ninguna podrá alegarse a tales fines. ¿Acaso de algún principio expreso o implícito de nuestra nueva Constitución? Todos sus pronunciamientos, expresos o implícitos, se oponen plenamente a ello. Su principio fundamental es que el Estado será gobernado como una república. Proporciona una organización republicana; prohibe bajo el nombre de prerrogativa el ejercicio de cualesquiera competencias no definidas por las leyes, sienta sobre esta base todo nuestro sistema legislativo, y al consolidarlo en conjunto elige que se mantendrán o se hundirán todas juntas, sin prever ni admitir jamás como posible que algunas en especial pudieran ser suspendidas. No, en ningún instante lo acepta. Leer más »

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