Hora de publicación: 1:23 am Clasificado en Noticias, Propuestas y escrito por Jesús Nava
El próximo sábado, día cuatro de agosto, tendremos el primer encuentro nacional de la ALCD, en Sevilla. Grabaremos el acontecimiento, y publicaremos los resultados y conclusiones que alcancemos.
Aunque no tenemos un orden del día formal, pues nuestro primer objetivo es conocernos y confraternizar, traslado aquí una propuesta de cinco puntos que hacía en un comentario, para abrir un debate sobre las estrategias y medios de acción que la ALCD, mediante una asamblea de todos sus miembros, aunque sea en su foro de Internet, debería decidir democráticamente. Estas son mis sugerencias:

1. Programar seriamente el trabajo de sensibilización e información sobre la democracia, a toda la sociedad española, que permita una liberación progresiva a partir de la base.
2. Creación de instituciones locales independientes, técnicas ligeras e instrumentos de convivencia controlables democráticamente.
3. Conjugar lo anterior con las inmensas posibilidades de la no-cooperación y la desobediencia civil para conseguir parcelas de libertad.
4. Trabajar por la consecución de “territorios liberados”, sean geográficos o institucionales, gestionados democráticamente por la población local.
5. Coordinarse con otras comunidades “en vías de liberación”, para aumentar la fuerza de nuestro movimiento y, en muchos casos, forzar al poder a retroceder y a modificar las leyes, o llevar al poder a ciudadanos/as más abiertos a una descentralización y democratización real.
De este primer encuentro deberíamos extraer una serie de conclusiones para la acción. De ello dependerá el futuro de nuestra ALCD y el futuro de una democracia auténtica y liberadora a partir de su base social y ciudadana.
Hemos asentado con suficiente claridad el ideario, el objetivo y los principios de nuestra asociación ciudadana por la democracia. Ha llegado el momento de dar pasos hacia la acción y vivir, o estancarnos en el debate permanente y morir. Confío en que sabremos elegir la mejor opción.
Un cordial saludo.
Hora de publicación: 12:56 pm Clasificado en Ideario y escrito por Filosofia Digital
“Una verdadera democracia parece impracticable dentro de un Estado centralizado, en donde todos los poderes (político, económico, técnico, militar) están situados en la cúspide de una pirámide o incluso en el exterior de esa pirámide (poder de las sociedades multinacionales, por ejemplo). Tal estructura social, cualquiera que sea el partido en el poder, engendra un profundo sentimiento de impotencia, irresponsabilidad y pasividad. Nada pueden todas las hermosas palabras sobre la democracia o la participación. Una defensa no-violenta -como la democracia en general- sólo podrá instaurarse en la dinámica de un movimiento de descentralización en todos los campos. La no-cooperación y la desobediencia civil, conjugadas con la creación de instituciones locales independientes y el establecimiento de técnicas ligeras o instrumentos de convivencia controlables por todos, permitiría realizar después de un profundo trabajo de sensibilización y de información, una liberación progresiva a partir de la base. No sería imposible constituir entonces verdaderos “territorios liberados” cuya gestión asumiría la población local. Estos “territorios” podrían ser o geográficos o institucionales”.
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Al final de este estudio, estimamos que diversos puntos pueden considerarse seguros:
1. La defensa armada, cualquiera que sea su forma, presenta en el plano nacional y en el plano mundial muy graves inconvenientes políticos, económicos, ecológicos y morales. Los mismos que la preconizan no niegan que es un mal, aunque -dicen- un mal necesario, un mal “menor”.
2. Contra una opinión corriente, la defensa armada está muy lejos de garantizar la seguridad de los territorios y de las poblaciones que está encargada de proteger; cabe incluso decir que sólo muy excepcionalmente la garantiza. Además tiende, por la carrera de armamentos y la proliferación nuclear, a agravar los riesgos de guerra y por lo tanto de agresión.

3. Ha habido poblaciones sin armas que han podido, mediante la defensa civil no-violenta, defender eficazmente sus derechos frente a adversarios desprovistos de toda piedad, a pesar de que su resistencia no-violenta había sido improvisada.
LA NO-VIOLENCIA ES UN FERMENTO DE COMUNICACIÓN Y SOLIDARIDAD
Estos hechos nos llevan a pensar que sería mucho más razonable orientarnos hacia la organización de una defensa civil no-violenta que continuar reforzando nuestra defensa armada.
Creemos, en efecto, que una población resuelta a defenderse enérgicamente podría no sólo poner a un invasor eventual en la imposibilidad de hacer daño, ejerciendo un efecto de inhibición sobre la capacidad agresiva y represiva de sus soldados y de sus policías, sino incluso disuadirle de aventurarse a una invasión por temor de que la moral de sus tropas se resquebrajara al contacto con una población muy dispuesta a fraternizar pero reacia a toda cuartelización, a toda sumisión y a todo acto contrario a sus convicciones.
Por otro lado, mientras que el establecimiento de poderosos sistemas de defensa armada aumenta el peligro de caer en el totalitarismo, acentúa las desigualdades económicas, contribuye a degradar nuestro equilibrio ecológico y corroe los valores morales más elementales, la resistencia no-violenta puede ofrecer a la vez la fuerza de motivación y los medios eficaces para luchar contra esos peligros en tiempo de paz.
Frente a los peligros del totalitarismo que tiende a “atomizar” la sociedad y a aislar a los individuos, la no-violencia es un fermento de comunicación y solidaridad; sus medios de acción podrían ser tan eficaces contra una dictadura interna como contra un invasor extranjero. Finalmente, la no-violencia no sólo es compatible con los valores morales fundamentales (solidaridad, sentido de la justicia, sacrifico de sí mismo) sino que además tiende a desarrollarlos a través de los diálogos a la vez fraternales y rigurosos que exige.
Por consiguiente, lo mismo si se considera su eficacia defensiva o su dinamismo liberador que la fuerza que da a todos los que luchan por la defensa de sus derechos legítimos o el ímpetu moral que lleva en sí, la defensa no-violenta presenta incomparablemente más ventajas que la defensa armada. Queda ahora por precisar cómo podría hacerse el paso de una a otra. Leer más »
Hora de publicación: 1:47 am Clasificado en Noticias, Protestas y escrito por Jesús Nava
“Una revolución pacífica por la libertad, incluso bajo una dictadura y cualquiera que sea su inspiración ideológica, es posible sin disparar un solo tiro ni romper una botella. Sólo es imprescindible que el pueblo desee realizar sus sueños, si es que no los ha ahogado aún del todo en un mar de trivialidades. Porque el peor enemigo de la libertad no es el régimen político imperante, sino nuestra propia naturaleza”.
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En ese vagabundeo que practico, de vez en cuando, por Internet, me he encontrado con un vídeo que nos recuerda la “Revolución de los claveles” en Portugal, también conocida como la “Revolución de abril”, de orientación comunista.

El año anterior a la muerte del general Franco, un grupo de capitanes se rebeló contra la dictadura salazarista en Portugal. La población civil adornaba los cañones de los fusiles y de los tanques, al igual que los uniformes de los militares, con claveles.
Es una prueba más de que una revolución pacífica por la libertad, incluso bajo una dictadura y cualquiera que sea su inspiración ideológica, es posible sin disparar un solo tiro ni “romper una botella”, como se dijo de la “Revolución de terciopelo” en Checoslovaquia.
Sólo es imprescindible que el pueblo desee realizar sus sueños, si es que no los ha ahogado aún del todo en un mar de trivialidades. Porque el peor enemigo de la libertad no es el régimen político imperante, sino nuestra propia naturaleza.
En Lisboa, la contraseña para la insurrección fue la bella melodía de José Afonso. Se puede apreciar el texto y la música, así como otros enlaces de interés, AQUÍ.
Hora de publicación: 3:29 pm Clasificado en Análisis, Debate y escrito por Manuel Lissén
“El ciudadano ha sido el gran perdedor de la historia y el gran responsable del feo destino del mundo, pero es también la gran esperanza. Algún día deberá ganar y tal vez sea ahora cuando lo logre.”
Con estas palabras comienza Francisco Rubiales el capítulo IV de su libro “Políticos, los nuevos amos”, que todos conocemos. En mi exiguo bagaje literario he podido disfrutar del pensamiento de Ortega, de Rousseau y de Hannah Arendt sobre la dicotomía “masa” / “ciudadano”, pero ha sido en estas líneas donde he visto la “miga de Pulgarcito” que marca el camino que vamos recorriendo juntos como ciudadanos, reunidos en torno a la búsqueda de libertad y de democracia. Necesitamos creer que nuestro esfuerzo, aunque virtual, tenga un sustento. Nuestro autor y compañero nos lo ofrece en una sóla línea: la culpa es de nuestra dejadez y cabe la esperanza de que el momento del cambio sea éste.
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Hora de publicación: 11:47 pm Clasificado en Discursos y escrito por Filosofia Digital
“Está en la naturaleza de las cosas que la marcha de la razón sea lentamente progresiva. El gobierno más vicioso encuentra un poderoso apoyo en los prejuicios, los hábitos y la educación de los pueblos. El propio despotismo pervierte el espíritu de los hombres hasta hacerse adorar, y hasta volver la libertad sospechosa y aterradora a primera vista. La Declaración de los derechos no es la luz del sol que ilumina a todos los hombres simultáneamente; no es el rayo que golpea al mismo tiempo todos los tronos. Es más fácil escribirla en el papel o grabarla en el bronce, que restablecer en el corazón de los hombres sus sagrados caracteres borrados por la ignorancia, por las pasiones y por el despotismo”.
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Las más grandes cuestiones que agitan a los hombres tienen habitualmente un malentendido como base; es suficiente hacerlo cesar, y todos los buenos ciudadanos se unirán a los principios y a la verdad.
¿A QUIÉN DEBE EL PUEBLO SU ADHESIÓN? ¿AL GOBIERNO, A UN HOMBRE? ¿O A LA PATRIA Y A LA LIBERTAD?
De las dos opiniones que han sido sopesadas en esta asamblea, una tiene en ella todas las ideas que fomentan la imaginación, todas las esperanzas brillantes que animan el entusiasmo, e incluso un sentimiento generoso sostenido por todos; los medios que el gobierno más activo y poderoso puede emplear para actuar sobre la opinión; la otra no está más que apoyada por la fría razón y sobre la triste verdad. Para complacer, hay que defender la primera; para ser útil hay que sostener la segunda, con la certeza de disgustar a todos los que tienen el poder de perjudicar: es por esta última por la que me inclino.

¿Haremos la guerra o haremos la paz? ¿Atacaremos a nuestros enemigos o los esperaremos en nuestros hogares? ¿Qué partido deben tomar la nación y sus representantes en las circunstancias en que estamos, en relación con nuestros enemigos interiores y exteriores? […] “La desconfianza, habéis dicho [Brissot] en vuestro primer discurso, la desconfianza es un estado horroroso: impide a los dos poderes actuar concertadamente; impide al pueblo creer en las demostraciones del poder ejecutivo, debilita su adhesión, relaja su sumisión”.
¡La desconfianza es un estado horroroso! ¿Es este el lenguaje de un hombre libre que cree que la libertad no puede ser comprada a muy alto precio? ¡Impide a los dos poderes actuar concertadamente! ¿Sois vos quien sigue hablando? ¡Qué! ¿Es el pueblo quien debe creer ciegamente en las demostraciones del poder ejecutivo?; ¿no es el poder ejecutivo quien debe merecer la confianza del pueblo, no por las demostraciones, sino por los hechos?
¡La desconfianza debilita su adhesión! ¿Y a quién debe el pueblo su adhesión? ¿A un hombre? ¿A la obra de sus manos, o bien a la patria, a la libertad? ¡Relaja su sumisión! A la ley sin duda. ¿Ha faltado a la misma? ¿Quién debe hacerse más reproches a este respecto, el pueblo o sus opresores? Si este texto ha excitado mi sorpresa, ella no ha disminuido, lo confieso, cuando he oído el comentario a través del cual lo habéis desarrollado en vuestro último discurso. Leer más »