Atrapados en la Red

Hora de publicación: 1:30 am Clasificado en Asociacionismo, Opinión y escrito por Jesús Nava

“Jamás ningún movimiento, fuera político o religioso, llegó a ser algo sin una doctrina clara y unos pioneros que la difundieran con pasión y devoción. Nunca pretendí que todos los adheridos a la ALCD tuvieran semejante arrojo y decisión. Para eso hace falta un carácter muy especial y sentir, como Paine, Jefferson o Tocqueville, adoración por la libertad. Yo no he venido a este mundo para ser servido, sino para servir, y aunque no tengo ego alguno que satisfacer, sí me quedan algunos servicios que prestar. Entre ellos, contribuir de algún modo a animar, asociar y organizar a todas las buenas personas que pueda, a fin de construir un mundo bueno y una nueva sociedad. Así pues, si he de gastar mi pólvora -y lo que me resta de vida- en algo útil,  no será precisamente en montar una fiesta de fuegos artificiales para entrenimiento y regocijo de espectadores ávidos de ruido y humo, sino para intentar tomar la Bastilla de la opresión, empleando la que me sobre en celebrar la libertad.”

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Estimados compañeros:

Como decíamos ayer… No, no hace falta ser un apóstol de la democracia para pertenecer a la ALCD, pero para instaurarla y difundirla, sí. Jamás ningún movimiento, fuera político o religioso, llegó a ser algo sin una doctrina clara y unos pioneros que la difundieran con pasión y devoción, casi siempre arriesgando vidas y haciendas.

Atrapado en la red

Nunca pretendí que todos los adheridos a nuestro ideario tuvieron semejante arrojo y decisión. Para eso hace falta un carácter muy especial y sentir, como Paine, Jefferson o Tocqueville, adoración por la libertad. Pero si hoy, en España, en un ambiente de tolerancia política y libertades civiles, no nos ponemos de acuerdo al menos seis o siete demócratas -a ser posible con cierta resonancia social o al menos capaces de conseguirla-, para presentarla, legalizarla y echarla a rodar, jamás saldremos de la “red” en la que estamos atrapados. La ALCD seguirá siendo una asociación virtual, pero no real.

Cuando hace casi dos años empecé a escribir de política en Filosofía Digital, ni se me pasó por la cabeza que pudiéramos llegar tan lejos. Ni que algún día, por ejemplo, podría trabajar mano a mano con mi admirado, durante años, García-Trevijano (y distanciarme de él en menos de un mes). A decir verdad, al principio  de mi aventura digital ni siquiera me interesaba demasiado escribir de política. Y, sin embargo, aunque no pasaremos a los libros, hemos hecho un poco de historia. Una historia leve, pero no anodina, de la que personalmente me siento muy orgulloso, y de la que todos vosotros formáis parte.

Pero si, en esta segunda fase, no estamos dispuestos a poner nuestra cara en una presentación en sociedad, especialmente los más conocidos, estaremos condenados para siempre a vagar por Internet como almas en pena, a la manera de un movimiento fantasma. Para esto, como comprenderéis, no hacen falta estatutos ni asociación de ciudadanos. Basta y sobra con un blog, un portal y un foro. Y eso ya lo tenemos. Lo que no tenemos ahora son varias de las personas claves con las que contábamos para presentar la asociación ante los ciudadanos y los medios de comunicación.

Desde luego, hay otra posibilidad: dejar que la ALCD sea un simple foro cultural para debatir sobre la democracia, aunque no sea lo que se pretendió al iniciarla. Me pareció que podíamos derivar por ahí y, por eso, en su momento, di un toque de atención. Porque fijaos, por favor, lo lejos que estaba mi propósito de que todo quedara en algo cultural que, incluso en el ideario, se hablaba de palabras mayores, como la desobediencia civil o la resistencia pasiva, para luchar por la democracia. Incluso expresamos nuestra confianza de que de la ALCD, y asociaciones similares, saldrían “los más honestos representantes del pueblo en la venidera democracia”.

No sé cómo ni cuándo se podrá conquistar la libertad democrática en España, pero sí sé que ningún camino nos conducirá hasta ella sin lucha y sacrificios. Desde luego, si no hay españoles suficientes dispuestos a luchar, no llegará nunca, porque nadie nos la va a conceder graciosamente. Entre cosas, porque una libertad otorgada no será nunca la verdadera libertad, sino un disfraz nuevo de la vieja tiranía, que aflojará las riendas con que tiene embridado al pueblo, pero sin soltarlas jamás.

Ni me retiro de la lucha por la democracia ni me desvinculo de sus principios. La ALCD contará siempre conmigo aunque quede reducida a un foro para hablar y debatir sobre democracia. No me considero con derecho a pedir a nadie más de lo que puede dar. Y algunos de vosotros sabéis que he sido especialmente sensible a vuestras circunstancias personales. De hecho, nunca he pedido nada a nadie, excepto que atendierais a vuestros estudios, trabajos o familias antes que a la política. Cada cual se ha vinculado y comprometido libremente como ha querido.

Pero comprended, por favor, que si vais a debatir sobre la conversión de la asociación en otra cosa diferente a lo que quise desde el principio que fuera, yo no participe en el debate, aunque aceptaré sus resultados si son tomados por una mayoría significativa. Sé que parece una locura, pero mis esfuerzos estarán dirigidos a intentar realizar los mismos objetivos por los que la ALCD suspira en Internet. Aunque aún no sepa si tal cosa será posible con los medios que he proyectado, estoy seguro de no lo será si nos condenamos a nosotros mismos a hablar o escribir siempre y no hacer nada. 

Respeto el punto de vista de cada uno de vosotros, hasta donde lo he podido conocer. Y creo que lo comprendo. Respetad y comprended el mío. Hace ya mucho tiempo que he atravesado el ecuador de mi hipotética esperanza de vida. Mi vida personal está colmada. Mis metas espirituales alcanzadas. Yo no he venido a este mundo para ser servido, sino para servir, y aunque no tengo ego alguno que satisfacer, sí me quedan algunos servicios que prestar. Entre ellos, contribuir de algún modo a animar, asociar y organizar a todas las buenas personas que pueda,  a fin de construir un mundo bueno y una nueva sociedad.

Así pues, si he de gastar mi pólvora -y lo que me resta de vida- en algo útil,  no será precisamente en montar una fiesta de fuegos artificiales para entrenimiento y regocijo de espectadores ávidos de ruido y humo, sino para intentar tomar la Bastilla de la opresión, empleando la que me sobre, eso sí, en celebrar la libertad.

De cualquier modo, espero que acabéis pronto con la agonía del blog y de la propia asociación, y toméis una decisión, entre todos, sobre su futuro, ya para rematarlos ya para reanimarlos. En caso contrario, como administrador del blog e iniciador de la ALCD, me veré obligado a tomarla yo. Prefiero que los malevolentes nos consideren unos pretenciosos, que iniciamos una gran obra que fuimos incapaces de culminar, a que, viendo las ruinas de nuestra asociación, los benevolentes se desesperen pensando que la democracia en España y en el mundo es, hoy por hoy, un sueño inalcanzable. No quiero que la ALCD sea otro intento fallido más en la historia del asociacionismo español, sino que, a lo sumo, quede como un buen proyecto que tomó un camino equivocado.

Suerte con vuestros problemas personales y vuestra travesía hacia la democracia. Un abrazo para todos.

El lado oscuro de los blogs

Hora de publicación: 5:23 pm Clasificado en Análisis y escrito por F. Rubiales

“Los blogs pasan por ser una ventana de aire fresco y libertad, pero, paradójicamente, están prestando un gran servicio a los gobiernos, sobre todo a los menos amantes de la libertad, porque sirven para que cientos de miles de internautas se sientan libres escribiendo, leyendo o participando en blogs cuya influencia real es muy limitada y cuya capacidad para generar opinión es, por el momento, escasa. “Las balas que disparan los bloggers son de fogueo”, dice una de las frases del informe, cuya tesis central es que los blogueros pueden llegar a ser un grupo influyente en el futuro, pero que, por el momento, su influencia es imperceptible y poco digna de ser tenida en cuenta por los gobiernos.”

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Los blogs pasan por ser una ventana de aire fresco y libertad, pero, paradójicamente, están prestando un gran servicio a los gobiernos, sobre todo a los menos amantes de la libertad, porque sirven para que cientos de miles de internautas se sientan libres escribiendo, leyendo o participando en blogs cuya influencia real es muy limitada y cuya capacidad para generar opinión es, por el momento, escasa.

Escribir blogs

Esa es la opinión que, según nuestro corresponsal en Estados Unidos, figura en uno de los muchos informes que circulan por Washington, producidos por una de las agencias de seguridad, probablemente la CIA, para el consumo de los altos funcionarios del “establecimiento” político y empresarial de Estados Unidos.

Las balas que disparan los bloggers son de fogueo”, dice una de las frases del informe, cuya tesis central es que los blogueros pueden llegar a ser un grupo influyente en el futuro, pero que, por el momento, su influencia es imperceptible y poco digna de ser tenida en cuenta por los gobiernos.

El informe reconoce, sin embargo, dos factores “preocupantes” para el poder, el primero es que el número de blogs crece continuamente y el segundo es que su influencia también sube de día en día. El documento dice que en estos momentos deben existir unos 70 millones de blogs y que su número podría duplicarse en menos de un año, pero que sólo un tercio de esos blogs se actualizan con regularidad. También sostiene que los blogs que se actualizan a diario, que influyen y que tienen aspectos atractivos y competitivos son aproximadamente un millón.

Pero lo que más sorprende del informe es su tesis de que los blogs son una válvula de escape que permite a millones de ciudadanos sentirse libres, cuando en realidad esa libertad está circunscrita a un espacio limitado y todavía poco influyente de Internet.

Por último, el documento, que sostiene que los blogs no serán una fuerza influyente, digna de tenerse en cuenta por su capacidad prescriptora hasta el año 2010, recomienda a las instituciones y empresas que se abran a la blogosfera y que permitan a los bloggers, sobre todo a los más destacados, el acceso a notas de prensa, contactos informativos y ruedas de prensa.

FRANCISCO RUBIALES, en Voto en blanco. Jueves, 27 Diciembre 2007.

Analfabetos en democracia

Hora de publicación: 1:56 am Clasificado en Colaboraciones, Opinión y escrito por Maria Dolores

“Cuando hablamos de política y políticos, lo hacemos con una total resignación, como si estuviésemos hablando de algo que no va con nosotros, de algo que no alcanzaremos nunca a entender, ni por supuesto participar activamente. Sólo sabemos que cada cuatro años echamos una inútil papeleta a una inútil urna, para que unos cuantos vivan muy bien a costa de muchos millones…Y todo sigue igual o peor cada día. Me gustaría hacer algo. No quiero quejarme inútilmente con los brazos cruzados. El 90% de la población somos analfabetos en democracia (yo me incluyo). Es triste, pero real. Y así ocurre lo que ocurre.”

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Me ha costado dar este paso, pero aquí estoy. Dispuesta a aprender.

Posiblemente el 90% de los ciudadanos vivimos en la más absoluta ignorancia de todo lo referente a política. Cuando hablamos de política y políticos, lo hacemos con una total resignación, como si estuviésemos hablando de algo que no va con nosotros, de algo que no alcanzaremos nunca a entender, ni por supuesto participar activamente. Solo sabemos que cada cuatro años echamos una inútil papeleta a una inútil urna, para que unos cuantos vivan muy bien a costa de muchos millones…Y todo sigue igual o peor cada día.

Los ricos más ricos. Los pobres más pobres… Los jóvenes cada día más ignorantes y consumistas. Los valores por los suelos… La dignidad humana en extinción, como el resto del planeta…No quiero parecer pesimista, aunque si he dado este paso y me atrevo a escribir en esta web, pese a mi ignorancia, es porque veo las cosas muy mal y me gustaría hacer algo. No quiero quejarme inútilmente con los brazos cruzados.

El 90% de la población somos analfabetos en democracia (yo me incluyo). Es triste pero real. Y así ocurre lo que ocurre.

Mª. Dolores, en el post EL CIUDADANO INDEFENSO, de Luis I. Gómez