De simios a hombres

Hora de publicación: 10:01 pm Clasificado en Pensamiento y escrito por Maria Dolores

“Somos sociedades de rebaños (masas) que son guiados por un pastor (líder) y ¡ay de aquel que se salga del redil, qué difícil se lo pone el rebaño y su líder desdeñado! Yo sueño con el día en que el pensamiento crítico y diferente sea bienvenido y alabado por la sociedad. Porque ese pensamiento diferente será el que nos haga salir del oscurantismo. El pensamiento crítico será el que nos haga evolucionar de simios a hombres. Y los hombres de verdad no necesitan guiar ni ser guiados. Sólo son compañeros que se apoyan los unos en los otros, para continuar la senda del aprendizaje en busca de la verdad.”

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Alguien con esta claridad mental es una excepción hoy día. Es como una gota de agua en medio de un inmenso océano. En la actual sociedad si vas de independiente, si no sigues a un líder, si no quieres guiar, ni ser guiado; si rechazas todo tipo de liderazgo y expones libremente tus ideas, intentando buscar soluciones, intentando buscar otras ideas sin someterse a ellas, otras mentes sin someterse ni someterlas, otros horizontes nuevos y diferentes, te tacharán de “raro”, de asocial, de solitario, tonto o que se yo…

Capuchin monkey

No es nada fácil que los humanos creen sociedades críticas y libres, donde todos aportemos según nuestras posibilidades y donde todos seamos respetados por nuestra individualidad y no por pertenecer a tal o cual grupo. Somos sociedades de rebaños (masas) que son guiados por un pastor (líder) y ¡ay de aquel que se salga del redil, qué difícil se lo pone el rebaño y su líder desdeñado!

Yo sueño con el día en que el pensamiento crítico y diferente sea bienvenido y alabado por la sociedad. Porque ese pensamiento diferente será el que nos haga salir del oscurantismo. El pensamiento crítico será el que nos haga evolucionar de simios a hombres.

Y los hombres de verdad no necesitan guiar ni ser guiados. Sólo son compañeros que se apoyan los unos en los otros, para continuar la senda del aprendizaje en busca de la verdad.

Mª Dolores, comentario en LÍDERES: CIEGOS GUIANDO A CIEGOS

Los medios de comunicación están silenciados por el poder

Hora de publicación: 10:15 pm Clasificado en Protestas y escrito por Administrador

Hola.

Me estaba preguntando si sabéis lo mal que lo estamos pasando miles de ciudadanos extremeños que hacemos frente a la “decisión política” de nuestros gobernantes regionales y un empresario complaciente con el poder y muy complacido por él.

Medios de comunicación

El déficit democrático es difícil de creer: se nos reprime, silencian como sistema las concentraciones pacíficas y apolíticas de miles de nosotros, y las muchas conferencias, que expertos en diferentes materias, han venido a dar altruistamente para informar al pueblo del peligroso y anacrónico proyecto que sería una petroquímica en la zona más fértil de Extremadura con un oleoducto atravesando las provincias de Sevilla y Huelva . Los medios de comunicación están silenciados por el poder.

Les facilitaremos cuanta información necesiten, si están interesados en ayudarnos.

Gracias. Saludos.

Antonio Crudo Béjar

La democracia en los tiempos modernos

Hora de publicación: 2:31 am Clasificado en Debate y escrito por Jesús Nava

-Comentario- 

Vamos por partes: yo lucho también por la igualdad de mil maneras; nuestro movimiento habla de la igualdad en el punto uno de su declaración de principios y valores:

“I. Porque los seres humanos no nacen iguales en capacidad física y mental, ni en condición social, la Sociedad y el Estado deben garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades.”

Pero, repito, hoy en día no hay ningún pensamiento, corriente, ideología, filosofía o teoría que me garantice que todos los hombres vamos a ser iguales. Los hombres, como dice nuestro primer principio, somos todos distintos desde que nacemos, y no voy a estar yo nunca en contra de que se luche por la igualdad desde la perspectiva que quieras. Pero eso es muy distinto a que alguien presente una Teoría que haga eso posible. Los intentos anteriores por conseguir esa igualdad (comunismo, totalitarismos…), como sabes, la historia demuestra que han fracasado, y de manera estrepitosa.

Te lo vuelvo a repetir, ¿conoces tú la manera de conseguir esa igualdad, fundamentándola en una Teoría?… nosotros no. Lo que si tenemos es la Teoría para conseguir la libertad de todos, y por eso no podemos incluir en nuestra Teoría de la democracia la lucha por la igualdad, PORQUE HOY EN DÍA NO HAY NADIE EN EL PLANETA CAPAZ DE CONSEGUIR AUNAR EN UNA TEORÍA LIBERTAD E IGUALDAD.

Porque dices que la igualdad se puede garantizar por ley, ¿qué ley?, ¿cual es su enunciado? La ley actual dice que todos los españoles somos iguales (hace gracia, pero lo dice); la que ustedes proponen ¿es distinta? Piensas que todos seremos iguales porque lo ponga en un papel. En este punto es donde quiero que me especifiques cual es vuestra postura, y te vuelvo a repetir: me encantaría que me dijeses qué ley es esa que defiendes y cuales son los mecanismos para garantizar la igualdad… soy todo oídos.

Saludos.

Fotograma de Tiempos Modernos, de Chaplin.

-Respuesta-

Verás, el principio que citas es de una contradicción absoluta. Si los seres humanos no son sustancialmente iguales, por naturaleza, ni nacen con los mismos derechos inherentes e inalienables, entre los que se cuenta el derecho natural a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, ¿por qué la Sociedad y el Estado deberían garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades? ¿No estarían obrando contra natura?

La contradicción radica en que el autor pretende extraer, para la Sociedad y el Estado, un imperativo categórico (la sociedad debe igualar a los hombres en derechos) a partir de un principio metafísico falso (que no son iguales). Pero, en una buena ontología, la Naturaleza inmanente es la misma en todos, y no admite jerarquías, aunque cada existencia concreta esté dotada de distinta potencia para expresar, de un modo finito, una forma determinada del Ser infinito. Sí, aunque te extrañe, la política y la ética se apoyan en una metafísica. Y cuando se oculta es casi siempre por motivos inconfesables:

Una política sin ontología es digna de toda sospecha, porque se reduce a técnica de poder y se convierte en mero brazo ejecutor de quién sabe qué principios metafísicos ocultos. Hay una relación fundamental entre la filosofía primera y la política, y es importante mostrar que dependiendo de cómo se piense aquella se seguirán modos muy distintos de pensar y de hacer política. La propuesta inmanentista de Spinoza plantea un abordaje de lo político donde lo primordial es cómo ser libre y cómo efectuar la potencia de los hombres en las mejores condiciones. Todos los hombres valen lo mismo desde el punto de vista del Ser, no hay jerarquía posible en esta ontología que, aplicada al dominio de lo político, hace tambalear las clásicas legitimaciones de la servidumbre y produce un cambio en las prioridades. La subversión de la metafísica es subversión de la política, subversión constructiva y principio del fin de la servidumbre“ (Enrique Álvarez Asiaín).

No hace falta, pues, ser tan rebuscado ni inconsistente. La Declaración de Independencia de Jefferson me parece mucho mejor fundada: “Tenemos las siguientes verdades por evidentes en sí mismas: todos los hombres son creados iguales; que su creador les ha otorgado derechos inherentes e inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos cuyos poderes legítimos emanan del consentimiento de los gobernados; que cuando una forma cualquiera de gobierno pone en peligro esos fines, el pueblo tiene derecho a alterarla o abolirla y a instituir nuevo gobierno, fundamentándolo en los principios, y organizando sus poderes en la forma que, a su juicio, le ofrezcan más posibilidades de alcanzar su seguridad y felicidad”.

Ahí tienes, expresadas en pocas palabras, las respuestas a tus preguntas. El derecho positivo es la garantía del derecho natural, y la garantía para los derechos iguales de todos, incluyendo, por supuesto, el de la libertad, descansa en un gobierno cuya legitimidad emana de la voluntad y consentimiento de los gobernados, principio establecido, por derecho y de hecho, únicamente en una república democrática, donde el pueblo es soberano y los pobres legislan y juzgan. Y donde, además, el ejecutivo, aunque separado, esté subordinado al legislativo.

No hace falta ninguna teoría científica (¡qué horror!) para conseguir que la humanidad pueda alcanzar toda la felicidad de que sea capaz. Ya tenemos experiencia histórica suficiente, tanto sobre caminos sin salida como de puertas abiertas al éxito. Basta con una democracia participativa y deliberativa en la base (en la que se pueda injertar, siguiendo el mismo principio, a nivel nacional, continental o mundial un sistema representativo controlado de cerca por los ciudadanos). A fuerza de deliberar, acabaremos dando con salidas a nuestros problemas locales y mundiales en las que nadie había pensado antes y, guiados por la razón común, encontraremos juntos el modo de hacer libremente lo mejor.

Ni yo me he apoderado, como dices, del significado de la palabra democracia, sino tu mentor político, que se atreve a sentenciar, dogmáticamente, que su “república constitucional” es la democracia. Yo sigo usando el término en el mismo sentido que Montesquieu, Tocqueville o Jefferson, ¿qué digo?, en el sentido mismo que le dio Aristóteles, poco sospechoso de demócrata: “A saber: un régimen político de clase, como todos en última instancia, en el que los muchos pobres libres gobernaban, es decir, controlaban los enormes recursos del Estado para defender políticamente sus intereses sociales y económicos.” (Andrés de Francisco).

Dices que mi idea de democracia es ideológica, y tienes razón, si por ideología se entiende una visión justa, humana y razonable, aunque falible y perfectible, del hombre en sociedad. Pero la teoría política de tu maestro es ideológica en el peor sentido del término; pues, al divorciar la igualdad de condiciones sociales y económicas de la igualdad de derechos y oportunidades, apuesta por una democracia formal o burguesa, donde los muchos pobres y asalariados, sin libertad real, seguirán exprimidos por las oligarquías empresariales, financieras y políticas. Eso sí con “libertad para elegir y deponer a sus gobernantes” (sic). ¡Menuda liberación!

Conozco a un aristócrata en cuanto se atreve a hablar de la gente sencilla. Y cuando afirma que el pueblo no ha sido ni será jamás soberano, sé que ese es su deseo íntimo; y cuando dice que el autogobierno del pueblo es demagógico, es porque lo teme. Pero, dejemos que el pueblo ejerza su soberanía y veremos si no lo hace mejor que esa pretendida élite republicana de tu gurú, pues, como puntualiza A. de Francisco, “la democracia les dio a los pobres más cosas aparte de la palabra. Les abrió asimismo el acceso a las magistraturas y así, ejerciendo el poder ejecutivo, tuvieron la oportunidad de acumular experiencia política, de ensayar y errar, de aprender, de ganar en prudencia. Les dio la posibilidad de gobernar y ser gobernados por turno, como hombres libres. Pero no les hizo propietarios.”

La democracia que yo defiendo, en cambio, les haría igualmente copropietarios o usufructuarios de los medios de subsistencia básicos (suelo, vivienda, etc.), coadministradores de todos los bienes de propiedad pública o común y copartícipes en la gestión de las grandes empresas. Las máquinas y los robots no deben servir para enriquecer a unos pocos, sino para reducir progresivamente la jornada laboral, y descargar a todos los trabajadores de tareas penosas, ingratas, insalubres y humillantes.

En una verdadera democracia todos seremos servidores y todos seremos señores. O, para que se me entienda mejor: seremos iguales. Igualmente libres, igualmente felices e igualmente… diferentes. Diferentes en raza, sexo y talento, pero iguales en derechos políticos y sociales. Porque la verdadera democracia, la democracia completa o total, no consiste en un igualitarismo castrador -donde todos son nivelados por un mismo rasero de mínimos-, ni en un colectivismo gregario -donde el hombre indiferenciado se convierta en masa-, sino en un individualismo bien entendido, en que el libre desarrollo de cada uno sea la condición del libre desarrollo de todos.

La soberanía del pueblo y la democracia social fueron un hecho en la América de los pioneros (Tocqueville y Santayana). Para que pueblos como el nuestro pudieran alcanzarlos bastaría con que lo desearan. Pero “los hombres marchan por dos caminos distintos hacia la servidumbre: El amor al bienestar los induce a desentenderse del gobierno y los somete a una dependencia cada vez mayor de los gobernantes” (Tocqueville).

He ahí el verdadero desafío para los demócratas: cómo sacar a nuestro pueblo de la servidumbre. Porque en última instancia la libertad y la igualdad sólo pueden sustentarse en la voluntad de un pueblo dispuesto a autogobernarse. Reducir la libertad política a elegir y deponer a nuestros gobernantes, en un pueblo acostumbrado a la esclavitud, es una broma de mal gusto. Insisto.

Elaborar teorías sólo sirve para justificar la propia inacción e indecisión. Las teorías puras no son más que puras teorías y, en algunos intelectuales, una simple manía.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en LIBERTAD ¿PARA QUIÉN?

El espíritu burgués: débil y fácil de gobernar

Hora de publicación: 1:42 pm Clasificado en Pensamiento y escrito por Hermann Hesse

“A costa de la intensidad alcanza seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tranquilidad de conciencia; en lugar de placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable. El burgués es por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación.  La inmensa mayoría de los intelectuales, la mayor parte de los artistas pertenecen a este tipo [...]; se resignan o transigen, desprecian la burguesía y pertenecen a ella. Por esto permite y tolera el burgués eso que llama “personalidad”; pero al mismo tiempo entrega la personalidad al dios “Estado” y enzarza continuamente al Espíritu contra la Naturaleza. Por eso el burgués quema hoy por hereje o cuelga por criminal a quien pasado mañana ha de levantar estatuas”.

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Lo “burgués”, como un estado siempre latente dentro de lo humano, no es otra cosa que el ensayo de una compensación, que el afán de un término medio de avenencia entre los numerosos extremos y dilemas contrapuestos de la conducta humana.

Si tomamos como ejemplo cualquiera de estos dilemas de contraposición, a saber, el de un santo y un libertino, se comprenderá al punto nuestra alegoría. El hombre tiene la facultad de entregarse por entero a lo espiritual, al intento de aproximación a lo divino, al ideal de los santos. Tiene también, por el contrario, la facultad de entregarse por completo a la vida del instinto, a los apetitos sensuales y de dirigir todo su afán a la obtención de placeres momentáneos.

EL EGOÍSMO TIBIO DEL BURGUÉS

Ahora bien, el burgués trata de vivir en un término medio confortable entre ambas sendas. Nunca se sacrificará o entregará ni a la embriaguez ni al ascetismo, nunca será mártir ni consentirá en su aniquilación. En resumen, trata de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas, y esto lo consigue, desde luego, aun a costa de aquella intensidad de vida y de sensaciones que proporciona una existencia enfocada hacia lo incondicional y extremo. Intensivamente no se puede vivir más que a costa del yo. Pero el burgués no estima nada tanto como al “yo” (claro que un “yo” desarrollado sólo rudimentariamente).

Hermann Hesse

A costa de la intensidad alcanza seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tranquilidad de conciencia; en lugar de placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable.

El burgués es por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación. Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable, no puede sostenerse, ya que por razón de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes.

INTELECTUALES Y ARTISTAS ABURGUESADOS

La inmensa mayoría de los intelectuales, la mayor parte de los artistas pertenecen a este tipo. Únicamente los más vigorosos de ellos traspasan la atmósfera de la tierra burguesa y llegan al cosmos; todos los demás se resignan o transigen, desprecian la burguesía y pertenecen a ella sin embargo, la robustecen y la glorifican, al tener que acabar por afirmarla para poder seguir viviendo.

Lo que los hombres, la mayor parte de las veces, entienden bajo el concepto “hombre”, es siempre no más que un transitorio convencionalismo burgués. Ciertos instintos muy rudos son rechazados y prohibidos por este convencionalismo; se pide un poco de conciencia, de civismo y de desbestialización; una pequeña porción de espíritu no sólo se permite, sino que es necesaria.

Por esto permite y tolera el burgués eso que llama “personalidad”; pero al mismo tiempo entrega la personalidad al dios “Estado” y enzarza continuamente al Espíritu contra la Naturaleza. Por eso el burgués quema hoy por hereje o cuelga por criminal a quien pasado mañana ha de levantar estatuas. Leer más »

Libertad ¿para quién?

Hora de publicación: 10:29 pm Clasificado en Debate y escrito por Jesús Nava

-Comentario-  

No quiero discutir el tema de la igualdad porque ya lo hemos tocado aquí y no pensamos igual. Otra cosa, no te admito, ni que siquiera insinúes lo que somos ó no capaces de hacer en la calle algunos, cuando no me conoces ni de vista. Tercera cuestión, tampoco permito que te intentes apropiar del significado -que tú le das, distinto al que le doy yo- a la palabra democracia. Incluir en ella la igualdad, aparte de demagógico, es ideológico; por una razón muy sencilla, para llegar a esa supuesta igualdad hay muchos caminos, los comunistas proponen el suyo, los socialistas tenían otro, hay otros que no quieren igualdad, etc…de ahí las distintas ideologías.

Nosotros proponemos libertad política para todos. Y libertad política es que podamos elegir y deponer a nuestros gobernantes libremente. ¿Hay alguien que esté en contra de eso? Pues eso es por lo que luchamos, ¡y se puede conseguir!

Lo tuyo, la igualdad, dices que es posible tenerla algún día…pues si tienes la fórmula que la consiga y -más importante- la garantice, me encantaría conocerla. Nosotros sí tenemos la Teoría que garantiza la libertad de TODOS para elegir y deponer a nuestros representantes. Te ruego me contestes a este último párrafo, e intenta no enrollarte demasiado con otras cosas… si puede ser.

La noche de los pobres. ¿Habrán cenado?

-Respuesta- 

En realidad no estaba pensando en ti cuando dije que muchos son leones en Internet y gallinas en la calle. En efecto, no te conozco de nada, y no es mi costumbre juzgar el coraje de los desconocidos.

Creo no enrollarme demasiado si repito, con Tocqueville, Montesquieu, Jefferson o Paine, que quien no ama la igualdad ni lucha por ella, ni ama ni quiere la democracia. ¿Cómo se puede garantizar la igualdad? Pues, por ley, por supuesto; del mismo modo que la propiedad, y la vida sencilla y sobria. Y el único sistema que garantiza la libertad, la equidad y la justicia para todos es la democracia integral, es decir, formal y material, política y social, de derecho y de hecho.

Tú lo dices, vosotros tenéis la teoría que garantiza la libre elección de representantes y la separación de poderes. ¿Y qué? Por supuesto que comparto ese objetivo. Pero siempre y cuando vaya PRECEDIDO de una democracia real en la base, entendida al estilo de los atenienses, como autogobierno de la sociedad por sí misma hasta donde sea posible, y por medio de representantes allí donde no pueda estar presente. Votar y elegir es un juego que no compromete a nada. “Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello” (Thoreau). ¡Qué idea tan pobre, seca y avellanada tenéis de la libertad!

Dejar la democracia social al albur de las ideologías es volver a la misma historia de siempre: a las guerras civiles, si las diferencias sociales son escandalosas, o a la opresión de la mayoría indefensa (sobre todo allí donde hay un ejército permanente) por una minoría de espabilados y acaudalados, o que asaltarán la caja de caudales de la nación en cuanto tengan la llave. Y eso no lo evitará una nueva ley electoral, con elecciones uninominales y con mandato imperativo. Lee, por favor, a Andrés de Francisco, donde resalta el hecho de que el sistema representativo, con sufragio universal e igualdad de derechos políticos, fue usado siempre por las oligarquías, nunca por las democracias.

Hasta que llegó la revolución americana, que injertó -como diría Paine- el sistema representativo en la democracia social preexistente en América, la que tanto deslumbró a Tocqueville, y que tan bien describió y analizó. Esa es la razón por la que la revolución americana fue una lucha por la independencia y la libertad, porque la igualdad democrática ya estaba firmemente asentada en las mentes de los pioneros y en la vida municipal de las colonias.

La “dulce igualdad”, como la llamaba Jefferson, fue el punto de partida de la búsqueda de la “amada libertad”. ¡Qué orgulloso estaba este campeón de la libertad del pueblo de que nadie vería en todo el Estado a un solo mendigo! La democracia americana fue una democracia de propietarios, pero ¿cómo conseguir una democracia para proletarios o asalariados? Ese es el desafío en países desarrollados como España. Para la mayor parte del mundo el reto es conseguir un poco de pan para la cena. ¿Los alimentaréis vosotros con teorías sobre la representatividad, elecciones uninominales y separación de poderes?

Hablar de libertad política, al estilo con que lo hacéis vosotros, es una abstracción intelectual, una teoría sin sustancia y una burla para las clases más modestas. Porque, si insistís en ese punto, seréis liberales, pero no demócratas. No lo digo yo, lo dicen todos los tratadistas de la democracia, incluyendo a los que no eran demócratas. Sin soberanía popular, igualdad ante la ley y autogobierno no hay democracia. Y si crees que esto es ideológico, sea: la democracia social es mi ideología.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en EL DESPOTISMO Y LA CORRUPCIÓN SE EXTIRPAN CON REFORMAS O REVOLUCIONES

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