Hora de publicación: 8:10 pm Clasificado en Pensamiento y escrito por Jesús Nava
-Comentario-
Jesús, haces bien en recordar lo evidente aunque pueda parecer la postura reiterativa de profeta loco. La ceguera mental es el más acusado de nuestros males modernos, muy por encima de la nicotina, el alcohol, las drogas, el paro, el acné, los accidentes de tráfico, los terroristas o cualquier otro burladero para mantenernos apartados de lo esencial. Persevera.

-Respuesta-
Gracias, perseveraremos. He recuperado el hilo del discurso con que empecé a publicar en Filosofía Digital mis análisis políticos elementales. Después de dos intentos fallidos para organizar un movimiento por la democracia en España, necesito recobrar mi primer impulso, y volver a los principios que me inspiraron a emprender tal aventura sin ser nadie en el panorama cultural y político español.
Durante un año he escrito más de cincuenta artículos sobre política y democracia, especialmente en un blog colectivo, y varios cientos de comentarios, fruto del debate, y hasta de la polémica. Los rescataré, aunque sólo sea para mí mismo, y para no quedarme con la sensación de haber estado perdiendo el tiempo al tratar de congregar y organizar a los demócratas que pudiera localizar en Internet (primer paso), para lanzar juntos un movimiento ciudadano real dispuesto a hacer algo por la democracia (segundo paso), empezando por la difusión del espíritu democrático por todas las provincias de España y la fundación de asambleas locales, con ciudadanos reales, en cada lugar donde fuere posible (tercer paso).
Prefiero retirarme a meditar en el desierto (“no soy profeta ni hijo de profeta”, como decía Amós), o en la soledad de Internet, que viene a ser lo mismo, a la espera de que el pueblo tome conciencia de su esclavitud, antes que tratar de motivar a intelectuales que, como los filósofos y los poetas, parecen estar condenados a hablar o a escribir siempre y no hacer nada. Reflexionar y conversar es hacer filosofía. Pero hablar de política no es hacer política, del mismo modo que hablar del amor no es hacer el amor.
Yo sólo quiero emplear en la reflexión política el tiempo que necesito para perfilar los grandes principios de la democracia (con la ayuda e inspiración de los clásicos, pero en solitario, porque no hay precedentes en España de un discurso democrático bien fundado) y hablar con otros únicamente de lo que están dispuestos a hacer.
No osaré decir que los españoles tienen miedo a la libertad, mientras no se les haya presentado -y la hayan rechazado- una verdadera alternativa democrática a la actual oligocracia de partidos. Tenía razón Thomas Paine cuando le decía a su amigo el Marqués de Lafayette que “la humanidad siempre está lo bastante madura como para comprender su propio interés, siempre que se le exponga de manera clara a su comprensión, y ello de forma que no cree sospechas de egoísmo ni ofenda por suponer demasiado. Cuando deseamos reformar no debemos reprochar”.
Lo que yo crea que debo hacer, lo haré. Y el que quiera, cuando llegue el momento, que se adhiera libremente, si lo considera oportuno. De momento, para mí, es como volver a empezar.
Un cordial saludo.
Comentario y respuesta en RAZÓN E IGNORANCIA
Hora de publicación: 7:53 pm Clasificado en Comunicados y escrito por Jesús Nava
“Lo que ha ocurrido no ha sido precisamente sino una confirmación de mis temores: la ALCD nunca pasará a la acción ciudadana y quedará atrapada en la Red. Si queréis que siga siendo una asociación virtual o un foro de debate, me parece bien, pero ya no será la ALCD que yo inicié. Porque siempre pensé que, una vez debatido nuestro ideario, principios y carta de presentación, ya era hora de pasar de la virtualidad de Internet a la realidad social y ciudadana, asumiendo en serio un compromiso real con la democracia. Es decir, presentarnos en algún lugar de España, como asamblea nacional, dar a conocer nuestro ideario a la sociedad, y empezar a constituir asambleas locales, provinciales o regionales de la ALCD (de acuerdo con los estatutos pertinentes). Yo seguiré a partir de ahora -como ya anuncié- mi propio proyecto político. Seguramente tampoco llegará a cuajar. Pero, al menos, dejaré desgranados y concretados los grandes principios de una asociación política por la democracia. Muchas veces uno es el que siembra y otro el que cosecha, porque a la semilla, si cae en terreno abonado, también le lleva su tiempo crecer y madurar hasta dar fruto.”
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Estimados compañeros:
Parece bastante evidente que nuestro proyecto de asociación está en un punto muerto, si no muerto definitivamente. Al menos la mitad de los adheridos están implícita o explícitamente desvinculados.

Quiero, antes de plantearme el dar alguna explicación personal a quienes han seguido con más o menos interés el nacimiento y desarrollo de la ALCD, ponerme en contacto con vosotros para solicitaros que, sea por correo electrónico sea en el foro, procedáis a debatir el futuro de la ALCD fuera de Internet, es decir, en la sociedad, o si definitivamente optáis por convertirla en lo único que ha sido hasta ahora: una asociación virtual de escritores o comentaristas para debatir de democracia, etapa inevitable, ya que nació en Internet, pero transitoria, puesto que se presentó como una asociación ciudadana. Yo no intervendría en ese debate, aunque lo seguiría con interés.
Si en mis anteriores comunicaciones no he sido todo lo claro que hubiera querido, fue para no ofender ni desanimar a nadie, pues sé lo susceptible que es el individuo común a las críticas, aunque sean justas. Pero, a pesar de mis precauciones, parece como si mi toque de atención, recordando a todos el rumbo y el objetivo final de la ALCD, hubiera generado precisamente lo que quería evitar.
Si mi preocupación hubiera sido infundada, habría sido fácil tranquilizarme. Pero lo que ha ocurrido no ha sido precisamente sino una confirmación de mis temores: la ALCD nunca pasará a la acción ciudadana y quedará atrapada en la Red. Si queréis que siga siendo una asociación virtual o un foro de debate, me parece bien, pero ya no será la ALCD que yo inicié.
Porque siempre pensé que, una vez debatido nuestro ideario, principios y carta de presentación, ya era hora de pasar de la virtualidad de Internet a la realidad social y ciudadana, asumiendo en serio un compromiso real con la democracia. Es decir, presentarnos en algún lugar de España, como asamblea nacional, dar a conocer nuestro ideario a la sociedad, y empezar a constituir asambleas locales, provinciales o regionales de la ALCD (de acuerdo con los estatutos pertinentes).
En su momento ya asumí -aunque también confesé que fue un error de novato- que la ALCD no debería conformarse como un partido o una asociación política, pero sí, al menos, como una asociación de ciudadanos con un objetivo político. Así consta en sus estatutos, desde el principio.
Yo seguiré a partir de ahora -como ya anuncié- mi propio proyecto político. Seguramente tampoco llegará a cuajar. Pero, al menos, dejaré desgranados y concretados los grandes principios de una asociación política por la democracia, aunque sólo sea para extraer algún provecho colectivo del tiempo que he dedicado -y en modo alguno considero perdido- a la filosofía política durante más de un año. Muchas veces uno es el que siembra y otro el que cosecha, porque a la semilla, si cae en terreno abonado, también le lleva su tiempo crecer y madurar hasta dar fruto.
No abandono la ALCD, la apoyaré siempre en la medida en que me sea posible, pero siempre y cuando ella siga apoyando inequívocamente el ideario que la alumbró. Esta es mi única condición. Espero que entendáis mi postura.
Un cordial saludo para todos.
P.D.- Conservaba esta carta, en estado de borrador, desde el 27 de octubre. Os la envío ahora (29/12/07) a todos al tiempo que publico un artículo en el blog titulado ATRAPADOS EN LA RED. El blog está parado y la ALCD en un punto muerto. Tenemos que hacer algo. Y este correo, junto el texto publicado en el blog, forma parte de lo que yo he creído que debía hacer.
Aprovecho para desearos a todos un feliz -y más libre- año 2008. Recibid un fuerte un abrazo.
Hora de publicación: 7:40 pm Clasificado en Artículos y escrito por Jesús Nava
“Ni yo ni los míos convencemos con argumentos, comparaciones, versos, convencemos con nuestra presencia. ¡Camarada, te extiendo la mano, te doy mi amor, que es más precioso que el dinero, me entrego yo a ti, antes que entregarte el sermón o la ley. ¿Te entregarás a mí? ¿Quieres viajar conmigo? ¿Nos adherimos el uno al otro toda nuestra vida?”
Rompo la tónica de los artículos que he ido publicando aquí, siempre sobre política, estrategias y tácticas, para introducir hoy un enlace a unos versos extraordinariamente bellos y lúcidos de Walt Whitman que he publicado en Filosofía Digital bajo el título: “Desde esta hora me declaro libre”.
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