* IDEARIO Y OBJETIVOS DE LA ALCD
Con emoción contenida y prudente esperanza os anunciamos el nacimiento de la ASOCIACIÓN LIBRE DE CIUDADANOS POR LA DEMOCRACIA (ALCD). En su nombre propio están esbozados los cuatro criterios fundamentales que la caracterizarán:
1. ASOCIACIÓN.- Le daremos los estatutos y organización interna que corresponde a una asociación ciudadana de inspiración democrática. No será un movimiento político ni un partido, ni se constituirá como tal. No elaborará ningún programa de gobierno ni se presentará a las elecciones municipales, autonómicas o generales. No tendrá jefes ni líderes nacionales. Su estructura será local y cada grupo gozará de la máxima autonomía. Sus juntas directivas serán elegidas mediante métodos democráticos. Naturalmente, habrá una coordinación nacional que, en principio, se hará a través de Internet, sin descartar cualquier otro medio cuya necesidad -y oportunidad- vaya haciéndose sentir con el tiempo y las circunstancias.
2. LIBRE.- Nacida de la libre iniciativa de ciudadanos ansiosos de libertad colectiva, o sea, política, que no pedimos ni esperamos que nos sea concedida por nadie, queremos que todos los que se adhieran a ella lo hagan con ese mismo espíritu liberal, generoso y cívico que la ha empujado a nacer. Confiamos en que los asociados velarán por la neutralidad estatutaria de la Asociación frente a ideologías e intereses legítimos en su ámbito, pero impropios de un movimiento ciudadano. Su funcionamiento interno y la toma de decisiones serán democráticos, y así se contemplará en sus estatutos. Rechazamos el espíritu de partido, sectario o personalista. Una asociación por la democracia debe dar ejemplo de libertad, igualdad y fraternidad en todo momento, encarnando los valores, actitudes y costumbres que pretende extender a toda la sociedad civil, con los que quiere inspirar a la sociedad política y que aspira a ver implantados en el Estado.
3. DE CIUDADANOS.- Sólo podrán asociarse individuos. No obstante, mantendrá relaciones cordiales y se coordinará para acciones concretas, siempre que sean pacíficas y civilizadas -sin descartar, llegado el caso, medidas de desobediencia civil o resistencia pasiva- con otros movimientos o asociaciones ciudadanas que persigan el mismo objetivo: la democracia. Pueden y deben ser incluidas en la Asociación, siempre que lo soliciten formalmente, todas aquellas personas que residan o trabajen en España, aunque no gocen aún de los derechos de ciudadanía. Deseamos hacerles sentir que nuestra patria es su casa y que contamos con ellas para construirla en paz, libertad y justicia para todos. El campo de batalla es España, pero la causa es de toda la Humanidad.
4. POR LA DEMOCRACIA.- El único objetivo de la Asociación es lograr, pacíficamente y a la luz de la opinión pública, un proceso constituyente de la democracia. Los impulsores y fundadores de este movimiento ciudadano creemos que una República presidencialista, constituida democráticamente, es la forma de Estado y de Gobierno que encarna el ideal democrático mejor que cualquier otra, y es la que propugnamos para España. De todas maneras, somos demócratas antes que republicanos. Será, pues, el pueblo español, a través de referéndum, quien decidirá la forma democrática que quiera darle a su nación. Entendemos por democracia el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Es decir, un régimen donde el gobierno del pueblo sea tanto un derecho como un hecho, garantizado por la introducción de todos los mecanismos necesarios para asegurar el control ciudadano del poder político; donde sus representantes en el gobierno, el parlamento y la justicia sean elegidos, en elecciones independientes, por el pueblo; y, en fin, donde los tres poderes del Estado estén separados y se vigilen mutuamente en forma tal que no tengan más remedio que ejercer sus funciones al servicio del pueblo y para el pueblo. Creemos, además, que un sistema realmente democrático debe, como decía Tocqueville, “desparramar el poder” entre los municipios, donde -por ser el ámbito natural “de las relaciones habituales de la vida”- los ciudadanos podrían ejercer una democracia casi directa: “Despojad el municipio de fuerza e independencia, y no encontraréis en él más que administrados, pero no ciudadanos”.
[Personalmente -pero pienso que no tengo ningún derecho a proponerlo aquí, ya que se trata de aunar el máximo de voluntades en torno a un ideario de mínimos-, considero la democracia política como un simple instrumento para facilitar la democracia social en países, como el nuestro, que jamás la han tenido. Es más, comparto sin reticencias la afirmación taxativa de Tocqueville, cuando dice que "a los ojos de la democracia, el gobierno no es un bien, sino un mal necesario". Declaro, pues, solemnemente, con Henry David Thoreau, lo siguiente: "De todo corazón acepto el lema de que "el mejor gobierno es el que gobierna menos", y me gustaría que fuera honrado con más diligencia y sistema. En la práctica significa asimismo, lo cual también creo: "que el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto"; y cuando los hombres estén preparados para él, ese y no otro será el que tendrán /.../ Pero, para hablar prácticamente como simple ciudadano, y a diferencia de quienes se autotitulan "hombres de ningún gobierno", yo reclamo, no la ausencia de todo gobierno, sino en seguida, uno mejor. Que cada hombre haga saber qué clase de Gobierno gozaría de su respeto, y ese será el primer paso para conseguirlo".]
Estos serán los cuatro pilares, si no decidís otra cosa, en los que se asentará la Asociación. Creemos que pueden ser asumidos por cualquier demócrata. Todo lo demás: análisis, estrategias, tácticas, reparto de tareas, etc. son discutibles y alentaremos a que se discutan. Sé que hay muchos asuntos que, intencionadamente, no se contemplan aquí. Los debatiremos.
La Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia nace con vocación de permanencia. Cuando la democracia esté implantada en España seguirán siendo necesarias asociaciones ciudadanas que vigilen el cumplimiento de las leyes democráticas por parte de los poderes y partidos políticos, la limpieza de los procesos electorales, la denuncia de los abusos de poder, el respeto a los derechos civiles, etc. La nuestra sería una de ellas. Cuando se produzca el proceso constituyente de la democracia, ningún candidato a las Cortes constituyentes, podrá arrogarse la representación de la Asociación, pero ésta se sentirá orgullosa de saber que su ideario será defendido por hombres y mujeres honestos, cualesquiera que sean sus opiniones políticas, cuyo carácter y talante democráticos habrán sido, al menos en parte, forjados en ella.
España necesita urgentemente una regeneración moral, social y cívica de la que la política sería una mera consecuencia. Confiamos en que nuestra ALCD -junto con otras impregnadas del mismo espíritu- sea la cantera de la que salgan, si no los más brillantes, al menos los más honestos representantes del pueblo en la venidera democracia. Animamos, pues, a todos los demócratas que nos leen a que estén pendientes de la publicación del borrador de estatutos y nos ayuden a perfeccionarlo. No somos expertos en nada. Esa es nuestra ventaja, pues nos hace modestos y receptivos a todo buen consejo. Los blogs que deseen apoyar a la Asociación podrán hacerlo libremente, sin condiciones.
Un cordial saludo a todos. J.N.